Dentro del peronismo conviven personajes de distinto pelaje que aparecen y desaparecen según les resulte conveniente. Con Menem llegó al poder la derecha peronista y como ese gobierno fracasó surgió la izquierda peronista encarnada en el matrimonio Kirchner, que también fracasó. Entonces ahora reaparece la derecha con Macri, De Narváez, Solá y el reciclado Reutemann (que primero fue menemista, luego kirchnerista y ahora juega a las escondidas sin definirse). El gran perjudicado con estos vaivenes justicialistas es el pueblo argentino que observa angustiado cómo cada vez hay más pobres, los cuales son necesarios para que todos los anteriormente citados, sean de derecha o de izquierda, cosechen votos repartiendo dádivas antes de cada elección. Es para conservar el voto cautivo, fruto de la necesidad y de la miseria, que el peronismo siempre regaló pescado y nunca enseñó a pescar. Por supuesto que después del 28 de junio todos los jerarcas peronistas santafesinos que ahora aparentan estar separados se juntarán nuevamente para seguir apoyando a los Kirchner quienes continuarán saqueando, si no los frenamos, a nuestra provincia. Para evitar ese saqueo necesitamos diputados y senadores que defiendan enérgicamente a Santa Fe de la voracidad del gobierno nacional. Reutemann no lo hizo ni lo hará pues votó todas las leyes que perjudicaron a nuestra provincia, menos la resolución 125 porque afectaba a sus interés personales.


































