Central está frente a frente con su historia. Cara a cara con un estigma que lo maldice desde hace 20 años. Noviembre, justo noviembre, aunque más cerca de diciembre que de octubre, fue el mes en el que festejó por última vez en aquel 1995. En aquella épica y cinematográfica final de Copa Conmebol frente a Atlético Mineiro en el Gigante de Arroyito. Después llegaron los años duros, algunos muy duros. Y de repente una reaparición fulgurante en los primeros planos de la mano de Coudet. Una especie de refundación que nadie, ni el más iluso, pensaba que podría producirse tan rápido: protagonista de punta a punta en el torneo de 30 equipos y finalista de la Copa Argentina.
El problema, siempre hay uno, es que tanto esfuerzo, dedicación y profesionalismo merece y necesita una coronación.
Para Central, el sólo hecho de estar a la altura de las circunstancias durante todo 2015 es un salto cuantitativo y cualitativo enorme después de todo lo que padeció en los últimos años, pero no será tan valorado si al menos no gana la Copa Argentina.
Desestimada por Central y abrochada por Boca la coronación en el torneo de primera división, la Copa Argentina los enfrentará por primera vez desde que el equipo canalla empezó a sorprender a propios y extraños con su juego, los resultados y, como le gusta decir a su entrenador, con una intensidad que dejó con la boca abierta a unos cuantos rivales, que además, en su gran mayoría, lo reconocen como el equipo que mejor juega en el país.
Con ausencias notables e indisimulables por lesión y suspensión (Nery Domínguez y Giovani Lo Celso), Central intentará esta noche hacerle sentir el rigor de su ya archirreconocida presión, una marca registrada de la era Chacho, al campeón del fútbol argentino, que se coronó sin que se le moviera un pelo el domingo último cuando casi todo hacía suponer que la definición sería exigente y hasta podía posponerse para la cita del domingo en Arroyito.
Mientras Central guardó jugadores frente a Banfield, Boca puso todo frente a Tigre y terminó festejando un título de primera división después de 4 años.
Es bastante sencillo sacar un par de conclusiones casi obvias: Coudet tiene entre ceja y ceja la final de la Copa Argentina desde el mismo momento en que protagonizó aquel ataque de caspa tras derrotar a Racing en una de las semifinales, disputada en Salta. Para entonces, ya había decidido apostar todo a la copa, entendiendo que el campeonato era una quimera cuando quedaban seis puntos en juego y Boca le llevaba cinco. Fue poco más de una semana y media antes de que se disputara la final de esta noche.
Boca tenía en el medio la enorme presión de tener que dar la talla en la Bombonera frente a Tigre, pero al final jugó mucho más relajado cuando supo cuál era la estrategia canalla en cancha del Taladro.
Y a propósito de relajaciones, ¿llegará Boca a la final en ese estado?
Dos preguntas merodean el imponente Mario Kempes antes de que Diego Ceballos dé por comenzado el partido.
La primera está vinculada con Central. Hasta aquí hizo casi todo bien, sólo necesita estar a la altura de las circunstancias en el partido más importante del año frente al rival más difícil y que la obsesión que desnudó el Chacho Coudet el 23 de octubre no le juegue en contra.
La segunda tiene que ver con Boca. Se sacó de encima una mochila de miles de kilos al consagrarse campeón, aunque no le alcance ni para arrancar con los logros internacionales de River. Esa mochila que ya no pesa puede haberlo relajado, o puede haberlo soltado.
Sobre esos tópicos merodeará la final de la Copa Argentina entre Central y Boca, esta noche en el Mario Kempes. Se presume apasionante.
Piden a los hinchas ir temprano
Desde el Consejo de Seguridad Deportiva Provincial (Cosedepro) entregaron instrucciones respecto de la seguridad de los hinchas canallas para hoy. Informaron que los simpatizantes rosarinos se ubicarán en la popular Wilingthon (norte) y en la platea Ardiles, que es la misma donde están los bancos de suplentes. Los ingresos son 2 y 3, y las puertas del estadio se abrirán a las 17.30.
Los autos y micros ingresarán por la autopista y una vez llegados a Córdoba deberán tomar hacia el norte, a través de Circunvalación Norte, hasta Mujer Urbana, llegando al Mario Kempes por la avenida Laplace.
Se solicita que los hinchas accedan lo más temprano posible, ya que durante todo el trayecto habrá una requisa importante por parte de la policía, que será muy estricta con los vehículos que transporten alcohol.
Autos y micros se estacionarán en la playa norte del Kempes. Antes del encuentro habrá un show musical para que la espera sea más llevadera.
Todo vuelve a la normalidad en Central. Tras aquella apuesta de Coudet en cancha de Banfield, el equipo para esta noche es el más lógico, teniendo en cuenta, claro, las ausencias de Nery Domínguez (estará en el banco) y Giovani Lo Celso (suspendido). Es por esto que Musto seguirá siendo el dueño del anillo central, mientras que Cervi hará las veces de enganche. Pero habrá dos retornos importantes. Alejandro Donatti (por Gómez Andrade) y Cristián Villagra (por Pablo Alvarez). Por supuesto Manuel García será el arquero. Además del supuesto equipo titular, Coudet decidió que viajaran: Caranta, Ferrari, Alvarez, Gómez Andrade, Maxi González, Colman, Nery Domínguez, Jonás Aguirre, Da Campo, Lo Celso, Delgado y Niell.
Ruben y el valor de la camiseta
Dos goles separan a Marco Ruben del goleador de la Copa Argentina, el delantero Luis Luna, de Vélez. ¿Es lo más importante para el atacante canalla? El mismo advierte que no. De hecho destacó que “cambiaría” todos los tantos que marcó en el torneo por el título hoy en Córdoba. Es más, ni siquiera se detiene en la responsabilidad que puede cargar hoy el equipo por aquella final perdida el año pasado a manos de Huracán. “Es una final y nada tiene más valor que jugar una final con la camiseta de Central”, destacó el jugar oriundo de Capitán Bermúdez, a quien hoy ninguna molestia o merma física lo sacará de los 90 minutos frente a Boca.
“Estamos enfocados en esta final, que va a ser muy disputada, muy peleada, y creo que puede definir al mejor equipo del año”, esgrimió Ruben, el goleador canalla, con tres tantos (convirtió ante River, Estudiantes y Racing), también en la Copa Argentina.
Si hay algo que no puede ponerse en duda es el muy buen año futbolístico del equipo de Eduardo Coudet. Pero claro, la disyuntiva de siempre se instala por sí sola, sobre si el hecho de no ganar la Copa Argentina empañaría la temporada realizada, entendiendo por supuesto que sí ya se logró la clasificación a la Copa Libertadores de 2016. “Por supuesto. Siempre es mejor coronar algo con un título. Si no se da por ahí se puede perder un poco todo lo que hizo el equipo, que tiene muchos méritos. Pero estamos bien, con mucha ilusión y pensando en ir y traernos la copa”, destacó el delantero auriazul.
—¿Por dónde puede sacar la diferencia Central?
—Central tiene que salir a jugar como en todo este tiempo, a tomar la iniciativa. Teniendo en claro el equipo que tenemos enfrente intentando presionar y atacar.
—Muchos son los jugadores nacidos en el club. ¿Eso puede tener un sabor especial?
—Para todos esto es lo máximo. Es el partido más importante de los últimos años, como el de la copa pasada, pero al no haberla ganado ahora toma más importancia y mayor repercusión para todos.
En los 8 mano a mano se impuso siempre Boca
Detrás del gran presente y la enorme ilusión hay un paso bastante pesado para Central en partidos de eliminación directa frente a Boca, en los que xeneizes se impusieron a canallas en las 8 veces que se enfrentaron. El antecedente que más recuerdan en Arroyito es el que se dio en la Copa Sudamericana 2014, cuando el equipo de Miguel Russo igualó 1 a 1 en el Gigante y perdió 3 a 0 en la Bombonera. Antes de eso Central no pudo con Boca en la Copa Competencia de 1919, Copa Ibarguren 1919, 1923 y 1940, Copa Británica 1946, Nacional 1970 y Copa Argentina 2012.