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Central: El equipo canalla fue de una racha que dolía a otra que gratifica

De la racha negativa a la positiva. Y con ello el arribo del equipo a una zona que hoy le es mucho más placentera. De aquellos cinco partidos sin poder ganar, a esta de cinco sin perder.

Jueves 24 de Octubre de 2013

  1. De la racha negativa a la positiva. Y con ello el arribo del equipo a una zona que hoy le es mucho más placentera. De aquellos cinco partidos sin poder ganar, a esta de cinco sin perder. Dos estadíos bien marcados que se contraponen, que marcan un mejoramiento de los niveles colectivos e individuales. Es el cambio más notorio que experimentó Rosario Central en un último mes y medio. Y es algo que el cuerpo técnico y los jugadores desean mantener, mucho más después de haber vivido el espaldarazo anímico insoslayable que les otorgó el triunfo en el clásico ante Newell's.

Si hay algo que Russo se encarga de remarcar cada vez que puede es que los avances no se dan por sí solos. El técnico canalla cree que el trabajo diario, con el convencimiento necesario es lo que ayuda y hace que las cosas se encaminen.

Una breve lectura retrospectiva ayuda para tomar real dimensión de lo (por ahora poco) que se logró. Es que después de aquella victoria frente a Godoy Cruz, en el Gigante, emergieron momentos poco felices. Un par de derrotas seguidas (Colón y San Lorenzo), y la actuación para el olvido (contra Tigre), que marcó el punto más alto en cuanto a la preocupación sobre una posible recuperación fue lo peor de Central en el torneo. Por ese entonces había escasos elementos en los cuales cimentar alguna esperanza, por mínima que fuera. Ni siquiera el empate ante Arsenal, amén de que el equipo entregó algunas señales positivas, ni lo ocurrido en Floresta contra All Boys sirvieron como atenuantes. Apenas si se trataron de dos resultados en los que la sensación de las manos vacías no mortificaban tanto.

Y se aproximaba una seguidilla de encuentros que parecía clave. Desde todo punto de vista. Por la realidad que se estaba atravesando, pero fundamentalmente por la envergadura de los rivales que aparecían en el horizonte: Lanús, Boca y Newell's.

La obtención de siete puntos sobre nueve posibles jugó un papel clave, decididamente esperanzador. Es que hasta ese momento no existían demasiadas expectativas para una mejora.

No está de más analizar las cualidades del juego propiamente dicho. En medio hubo un cambio de esquema que potenció el rendimiento de varios jugadores y eso hizo que se robusteciera el andamiaje colectivo.

"En cuanto al juego sí siento que el equipo respondió", contestó Miguel Russo ante la consulta de Ovación. Pero rápidamente agregó: "En lo que tiene que ver con los números me hubiese gustado ganarle también a Boca. Pero el equipo ya venía demostrando desde el partido contra Arsenal, porque con All Boys, aun con errores, lo fue a buscar. Todos vamos en busca del objetivo pero esto es partido tras partido. Sé que ahora vamos a ser cada vez más observados".

Una respuesta que, según su parecer, no apunta a hechos fortuitos. Tampoco casuales. Lo toma casi como un parangón de la relación causa-efecto. "Si tenés una metodología de trabajo y sos consecuente con lo que decís y pensás, sabés que los resultados se van a cristalizar. Yo no soy de los que creen que las cosas cambian de una semana a la otra, sino de los que piensan que detrás hay algo que avala", esgrimió Russo.

"El fútbol argentino no te da parámetros, sino realidades, que son el inicio de cada partido", agregó el DT. Bajándole el perfil al presente. No obstante, el cambio de escenario es público y notorio. Antes no estaba todo mal, ni hoy está todo bien. Sí se puede apreciar una variación en el juego y en los resultados. Un cambio en positivo. Un avance notorio respecto de aquella mala racha a esta performance con ribetes positivos.

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