“El jesuita” es un libro sobre Bergoglio, pero mucho más un libro sobre la Iglesia.
Rubín y Ambrogetti no soslayaron las cuestiones más ríspidas, hasta lacerantes para la Iglesia: los abusos sexuales, el celibato, la dictadura militar.
¿La eliminación del celibato disminuiría los casos de abusos sexuales? ¿Posibilitaría el crecimiento del número de sacerdotes?
Bergoglio cree que si la Iglesia alguna vez revisa la norma del celibato no lo va a hacer por la escasez de sacerdotes sino por cuestiones culturales, como la Iglesia de Oriente, donde se ordenan hombres casados. Respecto de que la abolición del celibato podría prevenir perversiones sexuales, el cardenal expresó su convencimiento de que tales patologías son de tipo psicológico y previas a una opción celibataria.
También defendió el rol de la Iglesia durante el golpe militar y su posterior dictadura y recordó la labor en defensa de los derechos humanos concretada por obispos como Vicente Faustino Zazpe, Miguel Esteban Hesayne, Jaime De Nevares y Jorge Novak.
En ese marco relató cómo sacó del país a un joven que se le parecía, a quien él le dio su cédula de identidad y lo vistió con una sotana, y cómo dio cobijo en un colegio de la orden a varias personas que eran perseguidas.
































