Quiero por este medio hacerle un reconocimiento público a los empleados del primer piso del Banco Nación de calle Córdoba y San Martín. Siempre he sido bien atendida, independientemente del grupo etario al que pertenecen los distintos empleados. Digo esto porque yo soy de las que creen que los mayores son más considerados. En ocasión de verme en la necesidad de realizar trámites bancarios con mis padres, esta gente hizo que el calor no influyera tanto, la gestión fuera menos densa y que el tiempo pasara más rápido. Quiero agradecerles y resaltar fundamentalmente a la figura del señor cajero que el lunes pasado estaba trabajando en la caja número 21 de ese primer piso. Me di cuenta que se sentía agotado, no obstante tuvo un trato muy bueno para conmigo y con mi padre. No sé como se llama, sí que pertenece a mi generación. Era la primera vez que me atendía. Quise escribir esta carta porque estoy convencida de que hay empleados del Estado que hacen honor a su condición. Al señor cajero y sus compañeros muchas gracias.































