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Asesinan de dos balazos a un joven de 21 años delante de ocho amigos

Un muchacho con prontuario por robo se bajó de una moto y lo acribilló a tiros en barrio Hostal del Sol. Antes de irse les dijo a los testigos que si hacían la denuncia les pasaría lo mismo.

Lunes 13 de Mayo de 2013

Un muchacho de 21 años fue asesinado a quemarropa y delante de varios amigos en la puerta de su casa del barrio Hostal del Sol, en la zona noroeste de la ciudad. El ataque sobrevino tras una discusión previa y fue cometido por un joven que bajó de una moto, le disparó desde una corta distancia dos balazos al joven fallecido y se marchó con una intimidante advertencia a quienes presenciaron el hecho. "Si hacen la denuncia los voy a matar a todos, uno por uno".

La ejecución ocurrió cerca de las 18 del sábado, en avenida Central 8081, a unos veinte metros del cruce con Tarragona. La barriada está habitada por personas de clase media. El paisaje se completa con zanjas a cielo abierto y calles con pavimento. Allí vivía Lisandro Sebastián Ayala con su familia.

A la hora en que se generó el incidente dramático, el muchacho estaba tomando una gaseosa con un grupo de ocho amigos. Enfrente, varios jóvenes jugaban a la pelota en una improvisada cancha de fútbol. También ellos terminarían siendo testigos de las detonaciones y la huida de los homicidas.

Sin piedad. Según la reconstrucción policial, todo se inició cuando un joven conocido en el barrio se acercó y se trabó en una agria discusión con Lisandro. Tras esa primera disputa verbal el joven no demoró en irse. Tampoco en volver.

La segunda vez llegó sentado detrás de otro muchacho que guiaba una moto Honda Falcon negra. Ni bien la moto se detuvo se bajó con un arma de fuego, se aproximó unos pasos y sin decir nada le gatilló tres veces a Lisandro desde centímetros. Este se derrumbó sin una palabra. Uno de los disparos le dio en el tórax y otro a la altura del cuello.

Pasado el mediodía de ayer, un muchacho contó a este diario que el chico asesinado mantenía una disputa con los agresores, a raíz de que éstos habían baleado a un amigo de Lisandro en una pierna.

"Había una bronca entre ellos. El pibe lo encaró y discutieron. Lisandro lo desafió a pelear pero el otro le dijo «yo no peleo». Al rato volvió en la moto y le tiró". Este joven afirmó que los atacantes no son de la zona sino del barrio Santa Lucía, en la zona oeste.

Aturdimiento. Los ocho jóvenes que presenciaron el ataque quedaron estupefactos y paralizados por el miedo al convertirse en espectadores del pavoroso asesinato de su amigo. Consciente de eso el agresor, que tiene la misma edad de la víctima, trepó a la moto donde lo esperaba su acompañante. Antes de irse lanzó una amenaza. Aseguró que el que contara lo ocurrido correría la suerte de Ayala.

El muchacho fallecido fue alcanzado por dos balazos, al parecer, de calibre nueve milímetros. Uno de los proyectiles le atravesó el pecho y el tórax. El otro tiro impactó en la espalda, a la altura de la zona cervical. Lisandro se desplomó en la vereda a escasos centímetros de un santuario con la imagen de una virgen. Desesperada, la madre lo subió a un auto y lo llevaron al hospital Alberdi, pero murió en el camino.

Sin piedad. Ninguno de los que estaba presentes allí, espantados de miedo, quiso hablar con los policías de la sección Homicidios y de la subcomisaría 21ª que se levanta en barrio 7 de Septiembre. Sin embargo, cerca de la escena del crimen los investigadores recogieron a poco del hecho testimonios coincidentes. Habían sido muchas las personas que estaban en el lugar de un acto tan desmedido como visible. Seis personas aceptaron contar lo ocurrido.

"El que le disparó a Lichi es el «Negro» Brian", fue el comentario que corrió como un torrente en el barrio. Se trata de Brian V., un chico con antecedentes por robo a mano armada. El que manejaba la moto era, según los mismos testigos, su hermano Franco V.

El adiós. Ayer al mediodía, en la casa de avenida Central 8081 no había nadie. A esa hora, los familiares de Lisandro se disponían a darle el último adiós en una cochería de la zona oeste de la ciudad. En el barrio el temor de los vecinos era indisimulable. "Yo no sé nada. Hablen con los familiares", se excusó una mujer ante una consulta de un cronista de LaCapital.

Hasta anoche, los dos hermanos señalados como los agresores de Ayala no habían sido localizados por la policía. Desde la Unidad Regional II consignaron que están identificados por sus nombres y apellido y también por sus prontuarios.

Efectivos de la subcomisaría 21ª acudieron a buscar a los hermanos V. a la zona de José Ingenieros al 7600, domicilio que figura en el prontuario, pero no estaban allí. La policía realizaba una pesquisa en su búsqueda en una localidad del Gran Rosario.

Fuentes de la Unidad Regional II señalaron que el ejecutor del crimen y su víctima se conocían con anterioridad y que lo que motivó el hecho es una diferencia mantenida por un tema previo y no por algo surgido en el momento.

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