La Presidenta dijo en la segunda incursión a La Plata: “El otro día, cuando estuve en Puerto Madryn (por el 31º aniversario de la guerra por las Malvinas) dije: la Patria es el otro. Y la pegué, no me equivoqué”, dijo la jefa de Estado. “Si no creyeran que vale la pena ayudar al otro, no estarían acá”, acotó, custodiada por decenas de jóvenes ataviados con pecheras y remeras de La Cámpora. Es el hipócrito párrafo, publicado por un medio periodístico, que irrita y avergüenza, cuando los poderosos, en vísperas de reelecciones arremeten “aprovechándose” del reciente crimen de ciudadanos indefensos que murieron ahogados en La Plata por la inercia gubernamental que se apodera de fondos públicos invirtiéndolos en banalidades y no en las obras que necesita el ciudadano común, y que paga por ello. Juraron “vamos por todo” y lo demuestran en patota protegiéndose del bochorno de ser interpelados por los que están sufriendo la pérdida de toda una vida de sacrificio y la irrecuperable vida de sus seres más queridos. El lobo pierde el pelo y no las mañas.


































