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Apartan al juez que investiga un crimen frente a la terminal en supuesta salidera

A Julio Bereciartu, presidente del Tiro Federal de Gualeguaychú, lo mataron al lado de Juan Pablo Baggio. Y a éste lo procesaron por ocultar datos del hecho. Recusan al magistrado que lo hizo.

Lunes 07 de Octubre de 2013

“No nos agrada la recusación del juez porque nos parece que se ha movido de una manera objetiva. Nos da pena y un poco de impotencia que lo hayan sacado luego de que él dictaminara en la causa”. Con esas palabras objetó María Virginia Veronesi, la ex mujer del dirigente deportivo entrerriano Julio Bereciartu, la decisión de la Cámara Penal de apartar de la investigación al juez que inicialmente estuvo a cargo de la causa, Javier Beltramone. En agosto pasado el magistrado procesó a un joven empresario que acompañaba a la víctima bajo la presunción de que ocultó información sobre movimientos previos al crimen y eso entorpeció la pesquisa. Ahora fue recusado por la defensa al entender que existe temor de que actué con parcialidad.
  El jueves se cumplirá el primer aniversario del crimen de Bereciartu, ocurrido frente a la terminal de ómnibus de Rosario. Tenía 52 años y era presidente del club Tiro Federal de Gualeguaychú, ciudad donde vivía con su esposa y dos hijos. Tenía otros dos hijos de su primer matrimonio. Durante años trabajó para la empresa alimenticia RPB que fabrica y distribuye los jugos Baggio. El año pasado comenzó a trabajar para uno de los socios, Rufino Baggio, para quien arrendaba campos y alquilaba propiedades.

Sin culpables. El 10 de octubre de 2012 Bereciartu viajó a Rosario con el hijo de su empleador, Juan Pablo Baggio, de 26 años. Estaba parado ante un semáforo de Cafferata y Santa Fe cuando dos motociclistas se acercaron y, en un intento de robo, lo asesinaron de un disparo en la región axilar para sólo sacarle una campera que arrojaron al piso antes de escapar. Por el crimen de Bereciartu no hubo detenidos y su muerte sigue impune. La actuación policial fue a criterio del juez insuficiente y por eso dispuso un sumario administrativo interno.

   El muchacho que iba como acompañante siempre negó que se tratara de una salidera. Sostuvo que habían realizado un negocio a Victoria y decidieron cruzar a Rosario para almorzar y pasear. El juez lo procesó por el delito de encubrimiento. Sospecha que omitió revelar el previo paso de ambos por una casa de cambios para retirar una importante suma de dinero que, se presume, buscaban los maleantes.

   Luego de esa resolución (ver aparte), la Sala II de la Cámara Penal hizo lugar a una recusación planteada contra el juez Beltramone por el abogado de Baggio, Víctor Corvalán. El profesional planteó que el magistrado habría “prejuzgado” al realizar declaraciones a la prensa en las que planteó la hipótesis de la salidera. Sostuvo, por lo tanto, que tenía temor de que el juez actuara con parcialidad.

El apartamiento. Días atrás el tribunal integrado por Ramón Ríos, Adolfo Prunotto Laborde y Guillermo Llaudet hizo lugar al planteo al entender que se pueden considerar “adelantadas en los medios de comunicación hipótesis imputativas”, respecto de la supuesta participación de Baggio en el manejo de dinero en negro. “No se trata de valorar en ningún sentido el comportamiento del juez”, plantearon los camaristas, sino de que “se puede temer un condicionamiento que afecte la imparcialidad” en el futuro, dijeron.

   “Realmente la noticia no nos cayó bien”, replicó tras enterarse de la decisión María Virginia Veronesi, ex esposa de Bereciartu y madre de sus dos hijos mayores, Mariana y Joaquín. “Nuestra opinión es que el juez Beltramone estaba llevando muy bien la causa y no porque estuviera en contra de la familia Baggio. Sino por lo que estaba investigando acerca del ocultamiento del dinero. El temor es que no se pueda llegar a los ladrones y asesinos de Julio”, expresó. Con cautela y conceptos claros, aclaró que la misma postura comparten sus hijos, la viuda del dirigente de Gualeguaychú, Rosana, y el hermano de la víctima, Celso.

   Veronesi consideró llamativo que, si existía temor de prejuzgamiento, la recusación se haya planteado después del procesamiento y no antes. “Uno se pregunta por qué pasan estas cosas. Nos da un poco de impotencia que esto ocurra luego del dictamen. Sentimos que, como no fue favorable, se lo recusa al juez por falta de objetividad. Lo que podemos decir los familiares es que en todas nuestras idas a Rosario y al juzgado nunca sentimos que el juez estuviera a favor nuestro. Una vez fuimos y no pudimos hablar con nadie. Nos mostró rectitud y un comportamiento objetivo”, señaló.

   A casi un año de la muerte del padre de sus hijos, Veronesi planteó que la familia sigue sumida en “mucho dolor” pero con algunas ideas más claras respecto de lo que pasó. “Nunca nos quisimos dejar llevar por rumores, pero esa etapa ya pasó. Ahora tenemos datos casi certeros de que en la camioneta se llevaba dinero. Julio me había comentado que viajaban a Rosario a buscar dinero. Aún hay cosas dudosas, como porqué a Rosental se le cae el sistema cuando va el juez. No queremos ir contra la familia Baggio. Lo que queremos es el esclarecimiento y llegar a dar con los asesinos”, remarcó.

   Veronesi aclaró que por el momento no piensan constituirse como querellantes porque prefieren sobrellevar el duelo en tranquilidad. “Queremos privilegiar la salud de nuestros hijos. Que vivan en paz y calmados. Cada vez que vamos a Rosario nos provoca un dolor muy grande y volvemos muy amargados. Ser querellantes nos demandaría mucho tiempo de juzgado en juzgado y queremos asumir este dolor en paz”, explicó.

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