“Es difícil la situación pero somos optimistas porque muchas personalidades y dirigentes –desde el oficialismo a la oposición– apoyaron el reclamo de la comunidad”, indicó anoche Angélica Mendoza, del Servicio Paz y Justicia (Serpaj). “Junto a representantes de la cultura, política y derechos humanos, una movilización acompañó a Díaz. Espera ser recibido por la presidenta”, indicó Mendoza, del Equipo de Pueblos Originarios del Serpaj.
“Desde hace cuatro meses nos reunimos con Díaz, el Ina-di, el Cels y funcionarios de la Nación. También nos contactamos con el Rectorado de la Universidad de Formosa, quien iba a crear un instituto en tierras reclamadas por la comunidad. Pero dijeron que no podían intervenir”, explicó a La Capital.
El 12 de agosto último, el Cels advirtió a la Nación sobre la situación en la colonia y pidió su intervención.
Tras el violento desalojo, el Cels envió una nota a la presidenta en la que condenó la pasividad del Estado ante los avasallamientos sufridos por los pobladores.
Mendoza también remarcó que “ la Defensoría de Resistencia, ya que no lo tomó la de Formosa, impulsó una medida de no innovar que fue concedida por la Justicia federal en septiembre último. En ella se ordenó a las fuerzas policiales “que se abstengan de realizar cualquier acto de intimidación sobre los miembros de la comunidad indígena”. l





























