Un ambicioso proyecto ideado por el gobierno provincial busca darle otro vuelo al Aeropuerto Internacional Islas Malvinas. El ministerio de Desarrollo Productivo tiene en carpeta montar un predio ferial y centro de convenciones en unos 20 mil metros cuadrados distribuidos en tres pabellones del terreno aeroportuario. La propuesta que nace desde el Estado santafesino debería ejecutarse por iniciativa privada, y contempla a su vez un nuevo espacio de estacionamiento con capacidad para 500 vehículos. De concretarse, el aeropuerto pasaría a convertirse de una simple terminal aérea en un nuevo polo comercial, de eventos y exposiciones, en un sector que se va consolidando, junto al centro comercial de Fisherton ubicado a pocos metros y a otro espacio de locales, cines y área universitaria; en una nueva centralidad metropolitana en el borde noreste de Rosario.
Según indicaron voceros de Desarrollo Productivo a La Capital, en un ala del predio del aeropuerto se piensa promover tres módulos y un parking propio con inversión de capitales privados. La iniciativa es impulsada por el titular del ministerio, Gustavo Puccini, y distintas áreas de gobierno, junto con funcionarios de la terminal local.
Veinte mil metros cuadrados de potencial
En concreto se pensó en el diseño de tres pabellones de 6.780 metros cuadrados cada uno, es decir, 20.340 metros cuadrados cubiertos, de los cuales 12.600 metros cuadrados estarían destinados específicamente a exposición y otros 7.740 a servicios. A todo ello se le agregaría un estacionamiento de 20.500 metros cuadrados con capacidad para unas 500 dársenas.
Pero dentro de la propuesta persiste también la idea de que haya un espacio vinculado a lo comercial. Según deslizaron los funcionarios, este anexo de grandes dimensiones a la estación aérea nace de entender que Rosario necesita un espacio de estas características para atraer congresos y mover la economía vinculada a los grandes eventos. Es decir, a la actual infraestructura, sumarle otro eslabón en un lugar en crecimiento de la ciudad y con gran potencial.
¿En qué se está pensando? En tener una plaza competitiva para eventos y congresos, convocatorias empresariales, simposios que puedan multiplicar el turismo receptivo y ponerle un piso más alto a la ciudad a la hora de infraestructura de servicios. En plan buscará atraer inversores en el marco de una nueva unidad urbana, en donde previamente varios desarrolladores pusieron su mirada y capital de riesgo.
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Nueva centralidad metropolitana
No es casual que se haya pensado allí, obviamente por estar ligado al tráfico aéreo pero también por el volumen de obra pública que recibió el extremo noroeste, que puso en valor el sector. La concreción de la segunda etapa de ampliación de avenida Jorge Newbery con las rotondas de acceso al aeropuerto y la licitación de al menos 11 locales comerciales dentro del edificio, la habilitación del una nueva ala, mangas de acceso a las aeronaves y la ampliación de la pista le dan a todo este conjunto un valor agregado.
Si la iniciativa privada se entusiasma y aporta capitales, el hecho de contar con un predio ferial de grandes dimensiones empezaría a ubicar a Rosario en la conversación con otras ciudades a la hora de eventos de magnitud y relieve, tanto nacional como internacional. El paso que sigue será elaborar un plan maestro, establecer específicamente los usos urbanos y los códigos de edificaciones para las más de 500 hectáreas. Será en los bordes casi desdibujados entre Funes y la ciudad, en donde la explosión de barrios cerrados, gastronomía y servicios marcó la última década.
La zonificación conjuga una nueva área territorial y la conectividad de vuelos del Hub rosarino. Se piensa en una potenciación mutua en una especie de círculo virtuoso, integrada por la nueva infraestructura vial, el depósito fiscal o courier local para el tráfico de cargas, el tráfico de pasajeros y el centro comercial Fisherton Mall. Y si se expande la lupa, hay que tomar en cuenta los 17 mil metros cuadrados frente al aeropuerto (denominado Paséa y en donde están involucrados empresarios de peso y trayectoria regional) en los que habrá otro nuevo centro comercial que tendrá también salas de cine, espacios universitarios, hotel, áreas verdes y parking para 500 autos.
Y si bien otro escenario posible era el autódromo Juan Manuel Fangio, los usos múltiples con escenarios de gran convocatoria de shows musicales y otras competencias, además del automovilismo de elite nacional, dejan a la pista en otra charla. En el caso de un gran predio ferial para congresos en una zona sin barrios cerrados o abiertos en la cercanía inmediata y la disponibilidad de hectáreas le da un hándicap distinto al aeropuerto.
Salto de calidad
El tema estructural es según voceros oficiales pensar "una nueva Rosario a otra escala". Superada la crisis de inseguridad extrema que ahuyentó turistas, inversiones y potencial, lo que la gestión promueve, ahora con otro escenario, es un salto de calidad. Justamente los funcionarios hablan de los Juegos Suramericanos que tendrán lugar entre el 12 al 26 de septiembre como el punto de partida de esta proyección y al megashow de inauguración en el Monumento a la Bandera como "el kilómetro cero" de esa iniciativa.
El turismo de congresos y reuniones mueve toda una economía que circula alrededor de cada evento: logística, gastronomía, movilidad, visitas guiadas, hotelería y posicionamiento de la marca Rosario. Hoy la ocupación hotelera roza el 45 por ciento y, con algunos hoteles a punto de habilitarse, la pretensión es apalancar la actividad con este proyecto, que se enlaza al propio tráfico aéreo.
Más difusa pero no menos ambiciosa es la concreción del tren metropolitano. Una idea fogoneada por varias administraciones provinciales de los últimos 20 años, que no llegaron a plasmarse, salvo la breve experiencia del tren de pasajeros Rosario-Cañada de Gómez desmantelada por el Estado nacional hace casi dos años. En este caso, la conectividad de la nueva unidad metropolitana sumaría aeropuerto y una parada ferroviaria. En abril pasado, el gobierno provincial presentó su proyecto que contempla una red ferroviaria que conecte Rosario de norte a sur y de este a oeste, con el tren urbano como eje. En una primera fase, el trazado alcanzará unos 59 kilómetros e integrará a Granadero Baigorria, Pérez, Funes y Villa Gobernador Gálvez. Y segunda etapa más ambiciosa hasta llegar a los 120 kilómetros en total.