El pasado domingo 13 de enero fui invitado al cumpleaños de un sobrino, en el camping municipal de Rosario, ubicado atrás de la pileta del Parque Alem. Me acompañaban mi esposa, discapacitada debido a una trombosis venosa en sus piernas y abdomen, y mi hijo con una discapacidad de cuadriplejia, quien fue operado tres veces del cerebro. Mi hijo tiene un sillón especial y el vehículo totalmente equipado para su traslado, el que cuenta con habilitación municipal para circular y libre estacionamiento. Al llegar a la puerta de dicho camping nos para gente de la comisión del sindicato municipal y el director de dicho lugar prohibíendonos el ingreso, mientras que adentro había varios vehículos y bastante espacio para circular y estacionar. Aparentemente dos personas discapacitadas le quitan "jerarquía" al camping. Esto no sólo es una falta de respeto, sino lo que han hecho estos señores se llama discriminación. No sé a quién le corresponde tomar cartas en el asunto para que este tema sea tratado en el Concejo Municipal, y no se tiren la pelota unos a otros y la discriminación siga siendo moneda corriente en este municipio. Como padre termino esta carta muy dolido por lo que han hecho estos señores creando un daño psicológico a nuestro hijo, quien está peleando día a día para poder salir de ese sillón de ruedas. Que Dios haga justicia.































