El día después de los anuncios económicos amaneció con nuevas medidas, dudas y muchas remarcaciones de precios. Tras la tremenda devaluación anunciada por el ministro Luis Caputo, el dólar minorista cerró a un promedio de $ 832 para la venta y bajó drásticamente la brecha cambiaria. El Banco Central, que mantuvo fija la tasa de interés de referencia, realizó una de las mayores compras de divisas de los últimos meses. También anunció la emisión de un bono para que importadores paguen sus deudas comerciales, lo que provocó polémicas. En el sector agropecuario, la alegría por la devaluación se licuó ante la posibilidad de ser alcanzado, al menos parcialmente, por la suba de retenciones a la exportación. Para el público en general, el impacto se siente con nuevos aumentos en los productos de consumo masivo y en los combustibles.
Tras el salto cambiario de más del 100%, el dólar mayorista cotizó a $ 799,95 en el mercado mayorista. La brecha con los dólares bursátiles bajó bruscamente del 170% al 30%. Impulsadas por las nuevas liquidaciones y por la extensión del programa de incremento exportadora, que ahora permite liquidar el 20% de las divisas por exportaciones vía CCL. Con más oferta, el Banco Central compró u$s 284 millones en el mercado oficial.
La cotización minorista, según el promedio relevado por el BCRA, fue de $ 832,637 para la venta. Pero hubo mucha dispersión. El Banco Nación lo vendía a $ 820, mientras que en el Galicia lo cotizaba a $ 850. El blue cerró a $ 1.081 en Rosario. El dólar tarjeta avanzó al final de la jornada 28,5%, en $ 1.312 tras el ajuste en el valor del dólar oficial.
Crawling peg y tasas
Antes del comienzo de la rueda, el Banco Central emitió un comunicado a través del cual precisó que, tras la devaluación del peso, se establece una meta de “crawling peg” del 2% mensual para el tipo de cambio oficial “con el objetivo de la estabilización y el equilibrio de las cuentas fiscales”.
También decidió mantener en 133% la tasa para las Letras de Liquidez (Leliq) para 28 días y disminuir la tasa de pases pasivos a 100%. La decisión se comunicó poco antes del encuentro que Bausili mantuvo con representantes de las asociaciones de bancos. En los hechos, significa que el gobierno también abandonó la consigna de campaña de desarmar bruscamente el stock de deuda remunerada del Banco Central. Por el contrario, como explicó el director Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), Andrés Asiain, la idea ahora es “licuar activos financieros en pesos con devaluación e inflación”. En su análisis, habrá salida de plazos fijos y suba del dólar blue.
Diego Giacomini, director de la consultora Economía & Ética, consideró que la divergencia entre la tasa de Leliq y de pases pasivos busca que los bancos dejen de colocar a un día sus pesos en el Banco Central y vuelvan a colocar a 28 días.
Bono libertario
Pero sin dudas una de las medidas más polémicas de las que comunicó el Banco Central tiene que ver con la emisión de un título para que importadores de bienes y servicios con deuda comercial pendiente de pago puedan cancelarla. El Bono para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) se podrá comprar en pesos al tipo de cambio mayorista pero pagará en dólares, con una tasa nominal del 5% anual. El plazo máximo de vencimiento es el 31 de octubre de 2027 pero hay una opción de rescate anticipado a dólar linked.
La deuda comercial que las empresas mantienen con sus proveedores del exterior fue tema de discusión en los últimos meses. Ese pasivo habría subido u$s 25 mil millones en los últimos dos años, a casi u$s 50 mil millones, producto de la falta de divisas para importar. Recientemente hubo un reclamo muy duro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham).
El economista Claudio Lozano alertó que se trata de una nueva estatización de deuda. “El BCRA, según la Comunicación A7918, ofrece notas en dólares con opción de rescate para los importadores. En un contexto donde parte importante de la deuda por importaciones es deuda intrafirma, y donde buena parte de ellos acumularon divisas en el exterior vía endeudamiento, valoración y fuga, los mismos de siempre amenazan con una nueva estatización”, advirtió.
Retenciones
El anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, fue algo caótico. Por eso luego comenzó a circular la letra fina del plan de gobierno y sus alcances. Una de las sorpresas podría venir por el lado del sector agroindustrial, que al parecer estaría finalmente incluido en la suba de retenciones del 15% anticipado por el titular del Palacio de Hacienda. En su discurso, había señalado que esa sobretasa de derechos de exportación se aplicaría sobre la industria, pero durante toda la jornada del miércoles circuló fuerte el rumor de que habrá subas de retenciones también para carne, maíz, trigo y economías regionales. En cambio, la retención de soja bajaría del 33% al 30%. Esto todavía no fue confirmado, pero encendió las alarmas.
“Venimos de un equipo de gobierno que nos habían dicho que planeaban bajar las retenciones para llevarlas a 0, cumplen en cierta parte cuando mejora del tipo de cambio pero no esperábamos que viniera acompañado con una suba de retenciones, cuestión que todavía no se oficializó”, señaló José Martins, del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA). El dirigente marcó que esta suba de retenciones, de verificarse, “no tiene un impacto terriblemente negativo desde el punto de vista económico por la muy buena suba del tipo de cambio, pero sí hay un impacto político porque veníamos escuchando un mensaje y ahora tenemos otro”. Por caso, el gobierno anterior había bajado a cero las retenciones para economías regionales, que ahora pagarían 15%.
Industria y comercio
La industria, en cambio, ya tiene asegurado el aumento de las retenciones a la exportación y el encarecimiento del dólar para la importación. Esto último, por un lado, limita la apertura importadora. Por otro lado, encarece el abastecimiento de insumos.
En el caso de los autos, por ejemplo, el mercado está paralizado a la espera de precisiones. Desde el martes, casi todas terminales suspendieron la facturación de 0 km a la red para analizar los cambios y definir la nueva estrategia comercial. La expectativa es de un fuerte aumento de los precios en los próximos días. “Los que se importan, porque será más caro importarlos, y lo que se fabrican acá porque aumenta el costo de importar piezas que, en su mayoría, son importadas”, dijo el dueño de una concesionaria.
Otro problema para los automovilistas es el aumento de la nafta. Shell y Axion e YPF dispusieron este miércoles un incremento del 37% en los valores de los combustibles de sus estaciones de servicio de Rosario. Hasta el momento, Puma no subió los precios, pero se espera que en las próximas horas también actualice sus pizarras de tarifas con un incremento similar. Esas subas se suman al 30% que habían aplicado las empresas el viernes pasado en la previa a la asunción de Javier Milei. Fuentes del sector explicaron que la intención es llegar a que ese precio quede en la línea de u$s 1 dólar por litro.
Estos incrementos se suman también a la fuerte disparada de los productos de consumo masivo. El titular de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Rosario, Sergio Cassinerio, destacó este miércoles que algunos productos como fideos o harinas, que se encontraban dentro de los programas de precios subsidiados por el gobierno “tuvieron aumentos de un 200%” aunque admitió que la suba promedio de alimentos oscila “entre un 15% y un 30%”.
El comercio minorista expresó su preocupación por el impacto que podrán tener las medidas económicas sobre las ventas en el mercado interno. En un comunicado, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), explicó que “la devaluación provocará un cambio sustancial en los precios relativos de la economía que, sumado a la quita de subsidios y a los recortes de inversión en infraestructura, impactarán de manera significativa en la capacidad de consumo de la ciudadanía”. Frente a eso “no podemos dejar de lado el hecho de que las pymes operan mayoritariamente en el mercado interno y que estas medidas repercutirán ineludiblemente en el nivel de actividad” y por tanto, “una fuerte caída de esta podría llevar a gran parte de nuestras empresas a un déficit económico difícil de sostener”.
También la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) expresó su preocupación ante las medidas enunciadas esta noche por el ministro Caputo, que afectan negativamente al conjunto de las pymes, el trabajo y el conjunto de la economía real.
Las que no se mostraron consternadas con el anuncio del recorte al mínimo de las transferencias no automáticas son las provincias gobernadas por juntos por el cambio. En el caso de Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro había adelantado al asumir que no le preocupaba porque era “muy poco” lo que llega a la provincia.
El mapa del recorte
En base a la información distribuida por el Ministerio de Economía, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) realizó un mapa del recorte propuesto por el gobierno nacional, para eliminar el déficit total de 5% del PBI.
“El recorte de gasto aportaría un 60% del esfuerzo fiscal necesario y el aumento de los ingresos fiscales el 40% restante”, señaló. La reducción del gasto en obra pública, subsidios a la energía y el transporte y transferencias corrientes a provincias cubriría solamente el 35% del esfuerzo necesario en 2024. De modo que otros gastos aportarán para lograr el equilibrio fiscal. Entre ellos, el de jubilaciones y pensiones, que aportaría el 7,4% del esfuerzo fiscal necesario.