La economía de la ciudad en números. El anuario Rosario Productiva 2025, elaborado por el Centro de Información Económica de la Municipalidad, ofrece un retrato pormenorizado de lo que ocurrió en la ciudad a lo largo del año pasado y, en perspectiva, de la última década y media. Lo que surge de esa lectura es una ciudad que entre 2021 y 2023 había logrado encadenar una recuperación real, con la industria como protagonista inesperado, y que en los dos años siguientes vio cómo ese esfuerzo se evaporaba con una velocidad que no tiene antecedente reciente en la serie histórica.
La facturación total de la ciudad, medida en pesos constantes para descontar el efecto de la inflación, alcanzó su pico en 2023 con un índice de 119,7 puntos sobre la base de 2011. Ese año cerró una racha de tres ejercicios positivos consecutivos, que habían comenzado con el rebote pospandemia de 2021. En ese trienio, la industria manufacturera local había crecido más de un 47% en términos reales. No era un dato menor para un sector que arrastraba una tendencia de largo plazo a perder peso dentro de la estructura productiva rosarina.
Pero en 2024 llegó el quiebre. La facturación total cayó un 16,6% en términos reales, la caída interanual más pronunciada de toda la serie que arranca en 2011, incluso más profunda que la registrada en 2020, el año del parate por la pandemia de Covid-19. En 2025, la contracción continuó, aunque a menor ritmo: otro 3,1% de retroceso llevó el índice a 96,7, es decir, por debajo incluso del nivel de partida de hace catorce años. Rosario factura hoy, en términos reales, menos que en 2011.
La industria manufacturera es la que muestra las cicatrices más profundas. Después de haber llegado a 111,2 puntos en 2023, el sector se desplomó a 81,8 en 2024 y a 74,7 en 2025. En dos años perdió más de un tercio de lo que había ganado en el ciclo de recuperación. Su participación en la facturación total cayó del 25,5% en 2011 al 19,7% en 2025, la marca más baja de toda la serie. La rama metalmecánica, que concentra el 36% del entramado industrial local, encabezó la caída con un desplome del 37,4% solo en 2024, detalla el informe.
El empleo en la ciudad
El impacto sobre el empleo fue fulminante. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares que incorpora el informe, el Aglomerado Gran Rosario tenía 635.788 personas ocupadas en 2024. En 2025 esa cifra se redujo a 531.921, una pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo en un solo año, equivalente a una caída del 16,3%. Es el peor registro de empleo de toda la serie histórica del documento, por encima incluso de la contracción de 2016, que en su momento había alarmado con una baja del 12,2%.
El informe no asigna causas políticas a los datos, pero los números hablan. Los años de mayor crecimiento real de la economía rosarina coinciden con la gestión del presidente Alberto Fernández, y los dos peores ejercicios de la serie corresponden al primer bienio de la presidencia de Javier Milei. El anuario describe ese período reciente con una fórmula que no deja lugar a interpretaciones benévolas: "Un escenario económico complejo, con caída en los niveles de actividad en términos reales y una fuerte contracción del empleo".
La expansión de los servicios
Más allá del ciclo, el informe también registra tendencias estructurales que el vaivén macroeconómico no crea, aunque sí acelera o frena. La más evidente es la terciarización de la economía local. Los servicios privados pasaron de representar el 26,3% de la facturación en 2011 al 36,8% en 2025, mientras la industria recorrió el camino inverso.
Hoy los servicios concentran además el 68% del empleo formal del aglomerado, una proporción que convierte a Rosario en una economía cada vez más parecida a las grandes ciudades de servicios y cada vez menos a la ciudad industrial que fue durante buena parte del siglo XX.
La estructura empresarial refuerza esa imagen de fragilidad. El 83,8% de las unidades productivas de la ciudad son microempresas, y junto con las pequeñas suman el 97% del total. Sin embargo, ese universo masivo de pequeños negocios genera apenas el 42% de la facturación. El 34% restante lo explican las grandes empresas, que representan menos del 1% de las firmas. Es la fotografía de una economía urbana con un tejido productivo atomizado y una concentración de ingresos muy marcada en pocas manos.
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Los barrios de la ciudad
Territorialmente, el distrito centro sigue siendo el corazón económico de la ciudad con el 48,6% de la facturación total y el 47,5% de los establecimientos. Los distritos periféricos, especialmente el suroeste, son los que mantienen mayor presencia industrial y de construcción, con esas dos actividades explicando más del 50% de su facturación. La heterogeneidad territorial es, según el informe, uno de los rasgos persistentes de la economía local.
En cuanto a los establecimientos comerciales e industriales, el número de locales activos en la ciudad se recuperó en 2023 tras años de caída y se mantiene relativamente estable en 2025 con 31.794 unidades. Pero la estabilidad en la cantidad de locales convive con la caída en la actividad real, lo que sugiere que hay más comercios y talleres abiertos, pero facturando menos.
El rebote del 46,8% en locales comerciales y del 28,1% en servicios durante 2025 puede leerse como una recomposición del tejido formal después de años de destrucción, aunque el informe advierte que ese proceso todavía no se consolidó a nivel agregado.
Lo que el anuario deja como conclusión de fondo es que Rosario tiene una economía sensible a los ciclos macro nacionales, con dificultades estructurales para sostener el crecimiento en el tiempo, y que los últimos dos años agravaron tendencias que ya venían de antes: menos industria, más servicios, más microempresas, y un mercado laboral que absorbe los golpes con menos capacidad de amortiguación cada vez.