La producción argentina de autos se derrumbó por segundo año consecutivo y cerró el 2025 con 490.876 unidades fabricadas, 3,1% menos que en 2024 y 19% por debajo de 2023. Esta retracción coexiste con un incremento del 42% interanual en las ventas al mercado interno. La razón es el aumento de la participación de importados en el mercado, que en dos años pasaron del 30% al 60% del total.
La Asociación de Fábricas de Automotores dio a conocer su último informe sobre producción, venta y exportación, correspondiente a diciembre pasado. Señaló que en el acumulado, las ventas al exterior cayeron 10,8%. En diciembre, la producción bajó 30% tanto en términos anuales como mensuales, afectada por una menor cantidad de días hábiles. Y las exportaciones bajaron 36,3% mensual y 25,3% anual.
Coche importado
Las cifras hablan de una crisis profunda en la industria, que se vio reflejada en las suspensiones, despidos y retiros voluntarios de personal en las plantas que operan en el país. Pero Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Adefa, se mostró igualmente satisfecho. Sobre todo porque “la normalización de la oferta y la mejora del acceso al crédito” impulsaron las ventas en el mercado interno.
El gobierno nacional abrió importaciones, atrasó la cotización del dólar y eliminó impuestos a los autos de alta gama. Esto fue aprovechado por las automotrices instaladas en el país pero también por las que no fabrican localmente, como el caso de las chinas.
El titular de Adefa planteó que “teniendo en cuenta el perfil netamente exportador del sector, el gran desafío es la mejora de la competitividad exportadora”. Y saltó de ahí al latiguillo de reducir la carga impositiva.
El mundo, y particularmente la región, está sintiendo los efectos de la penetración de los autos chinos, fundamentalmente por el impulso de la electromovilidad pero también en el segmento de vehículos tradicionales.
El espejo de Brasil
Martín Alfie, economista y Jefe de Área de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones (CFI), en cambio, señaló que “países competidores similares, como Brasil, Indonesia y Sudáfrica, tienen estrategias activas para ser partes de las nuevas cadenas de valor”.
“Los resultados en Brasil están a la vista: anuncios de inversiones, producción, localización de centros de I+D, y un largo etcétera, producto de una estrategia activa del gobierno”, agregó.
El especialista señaló que Argentina heredó varias políticas que, aun “incompletas” pueden ser reajustadas. “No hacer nada es aceptar la destrucción de un sector que aún tiene condiciones para competir, exportar y generar encadenamientos productivos y tecnológicos”. En ese sentido, alertó que “la industria automotriz del futuro se va a producir en algún lado, la única incógnita es si la Argentina va a ser parte”.
Para Cristian Desideri, ex ministro de Producción de Santa Fe y coordinador del Foro de Reflexión, “si te quedás sin industria automotriz, te quedás con menos del 50% de la actividad industrial”.
Por su parte, Pérez Graziano sostuvo que la industria “tiene todo para volver a crecer” y que el sector “sigue invirtiendo y hoy vemos proyectos concretos y nuevos lanzamientos”.
El informe de Adefa muestra también el camino de especialización que vienen tomando las terminales locales. Dentro de la contracción general de 2025, la producción de autos exhibió una caída de 16,2% pero la de utilitarios creció 8,8%.
El impacto en Santa Fe
Según el último informe de actividad de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la producción de automóviles en la provincia de Santa Fe registró en septiembre una disminución de 53,9% interanual, y una baja de 24,4% en la medición acumulada.
En la planta de la única fábrica de autos de la provincia, la que tiene General Motors, la reducción de personal llegó a casi el 50% en los últimos dos años. De 1.000 empleados a comienzos de 2024 hoy quedan cerca de 600. La última gran desvinculación fue a fines de noviembre, con el retiro de 90 operarios.