Economía

La noche invadió el día por un impactante eclipse de sol que terminó en el Artico

Como es habitual, las autoridades multiplicaron las advertencias, exhortando a la población a llevar lentes de protección especial para evitar graves lesiones oculares.

Sábado 21 de Marzo de 2015

En avión, desde las grandes capitales europeas o desde las cumbres nevadas de un archipiélago perdido en medio del Artico, buena parte del hemisferio norte asistió ayer al espectáculo mágico de un eclipse solar.

   Desde primera hora de la mañana, los científicos empezaron a observar desde el océano Atlántico cómo la luna escondía parcialmente el sol.

   “Es muy bonito. Es uno de los espectáculos astronómicos más maravillosos que se pueden ver”, declaró a la AFP el astrofísico Alfred Rosenberg, uno de los primeros que han podido disfrutar del evento desde el observatorio de las islas Canarias.

   El eclipse fue luego visible en Europa, el noroeste de Africa y Asia, y en Oriente Medio, antes de terminar su recorrido cerca del Polo Norte.

   Como es habitual, las autoridades multiplicaron las advertencias, exhortando a la población a llevar lentes de protección especial para evitar graves lesiones oculares.

   En algunas regiones el fenómeno pasó desapercibido por un cielo nublado.

   Para esquivar las malas condiciones atmosféricas, científicos y cultores de la astronomía embarcaron en aviones para contemplar el “sol negro” por encima de las nubes. Eso hicieron previo pago de varios centenares de euros por cabeza, 50 daneses que subieron a un Boeing 737 fletado especialmente para la ocasión.

   Pero no fue lo mismo. “Desde el suelo, se puede oír a los pájaros comportarse de forma distinta y sentir cómo cae la temperatura”, explicó a la AFP uno de los pasajeros, Valentin Mikkelsen. “Y no vimos todo, por lo pequeñas que son las ventanillas de la aeronave”, señaló este profesor de 63 años.

   Por décima vez desde el inicio del siglo XXI, el eclipse solar fue total, pero solo pudo verse el fenómeno íntegro desde territorios remotos del planeta.

   Así, miles de cazadores de eclipses, llegados en ocasiones desde las antípodas, viajaron a las islas Feroe, territorio autónomo danés situado encima del Reino Unido, y a Svalbard (Noruega), a 1.300 kilómetros del Polo Norte, en medio del Artico, para ver la noche en pleno día durante aproximadamente dos minutos y medio.

   En Svalbard, que acaba de salir de cuatro meses de noche polar, los hoteles colgaron el cartel de completo para esta fecha hace varios años.

   En estas tierras remotas todo es extremo: las temperaturas de 18 grados bajo cero y el riesgo de sufrir un ataque de osos polares. El jueves, a un turista checo se le metió un plantígrado en su tienda, lo que sirvió para recordar este tipo de amenaza, que ha dejado cinco víctimas mortales desde 1971.

   Un eclipse solar total es cuestión de distancia y alineación: es necesario que la luna se intercale con el sol en un eje perfecto y a una distancia lo suficientemente próxima a la Tierra como para que el diámetro aparente del satélite sobrepase al del astro rey, tapándolo completamente.

Otoño. Por casualidad, el eclipse coincidió con el equinoccio de otoño (para le hemisferio sur), cuando el sol pasa del hemisferio sur al hemisferio norte, y con la llamada Superluna (luna llena en perigeo, el punto en que el satélite se halla más próximo a la Tierra).

   La alineación entre la Tierra, la luna y el sol será seguida de grandes mareas hoy en las costas del Atlántico, el canal de la Mancha y el mar del Norte.

   El otoño comenzó a las 20.45 de ayer para el Cono Sur, lo que provocará que el día y la noche tengan las mismas 12 horas de duración.

El cambio de estación resultó extremo para algunas regiones argentinas. Así, la provincia de Santiago del Estero tuvo una sensación térmica de 44 grados, con una temperatura real de 35 grados.

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