La inflación de los trabajadores se desaceleró en abril y se ubicó en el 2,4%, nueve décimas por debajo del registro de marzo, según el último informe elaborado por el Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) junto al Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD).
El dato representó el nivel más bajo desde octubre y se conoció en la antesala de la publicación oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos ( Indec). Este jueves se conocerá la cifra oficial. En términos interanuales, la inflación alcanzó el 31,6%, mientras que acumuló un alza del 11,6% en los primeros cuatro meses del año.
El estudio advirtió que, pese a la desaceleración general, continúan las presiones sobre los precios regulados, especialmente en transporte y energía. El impacto de la suba internacional del petróleo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, se trasladó al precio de los combustibles y terminó repercutiendo en la medición de abril. En ese contexto, el rubro “Transporte” lideró las subas mensuales con un incremento del 6,2%, impulsado principalmente por el aumento de los pasajes de avión, que treparon 14,5%, y de las naftas, con una suba del 8,3%.
Desde el CCD señalaron que, desde la asunción del presidente Javier Milei, el transporte público acumuló aumentos del 996%, mientras que los servicios energéticos registraron una suba promedio del 591%, muy por encima de la inflación acumulada en el período. “Esta es la razón por la cual, pese a la relativa estabilidad cambiaria, el ingreso disponible de las familias se reduce, impactando negativamente en el consumo, el nivel de actividad y el empleo”, sostuvo Nicolás Trotta, director ejecutivo del CCD y diputado nacional.
Las subas en cada rubro
El informe destacó que el rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas” mostró un incremento moderado del 1,2%, influido por la caída en el precio de las frutas (-4,3%) y una desaceleración en el valor de la carne, que subió apenas 0,3%.
Para Trotta, el menor ritmo inflacionario estuvo explicado, en parte, por el comportamiento del tipo de cambio y por la evolución de los precios de la carne. Sin embargo, advirtió que el alivio podría ser transitorio debido a la política fiscal y al ajuste de precios regulados. “Si bien el gobierno se vio forzado a otorgar un aumento temporal de subsidios a las tarifas de gas, la política fiscal derivará en nuevos incrementos”, señaló.
Por su parte, Fabián Amico, coordinador del IET, sostuvo que el índice de abril refleja “fuerzas contrapuestas” dentro de la dinámica inflacionaria. “La baja abrupta del precio de la carne enmascara la suba de otros ítems, especialmente las tarifas. Los principales precios regulados crecieron por encima del promedio general y el caso más evidente fue el transporte, con un aumento mensual del 6,2%”, explicó.
Diferenciación según tipo de hogar
El relevamiento también mostró diferencias según el perfil socioeconómico de los hogares. La inflación fue más elevada en familias con jefe de hogar no asalariado, donde alcanzó el 2,6%, y entre los hogares inquilinos, con un 2,5%. En cambio, los menores registros se observaron en hogares con jefe jubilado, con una inflación del 2,19%, y desocupado, con el 2,21%.
Por nivel de ingresos, el decil más alto registró una inflación del 2,55%, mientras que el decil más bajo enfrentó una suba del 2,03%.