Economía

Evaluación de riesgo, a medida de las pymes

La calificadora de riesgo más joven de la Argentina apuesta a facilitar el acceso al mercado de capitales con nuevos procesos.

Domingo 30 de Junio de 2019

Lorna Martin, Eduardo D´Orazio y Gabriela Catri trabajaron durante veinte años en la agencia Fich, una de las grandes evaluadoras internacionales de riesgo crediticio. Hoy están al frente de ProRatings, la primera calificadora privada de deuda que se creó en Argentina en los últimos 20 años. La joven firma ejerce el negocio en su forma tradicional, con estrictas notas y calificaciones orientadas a medir la capacidad de acceso de las empresas a la oferta pública. Pero al mismo tiempo apunta a crear más mercado”, ofreciendo procesos evaluativos que permitan a las pequeñas y medianas empresas mejorar sus condiciones de acceso al crédito.

“Empezamos a ver que en el mercado de capitales había lugar para una calificadora que tuviera la rigurosidad del análisis de una agencia internacional pero también vocación de ayudar a crear más mercado, ofreciendo un servicio que cree valor y no se agote con la tilde que le tenés que poner al proceso de evaluación”, explicó Martin, quien junto a sus colegas vino a Rosario para dictar clase en el Master de Finanzas de la Universidad Austral.

De ese diagnóstico surgió la “evaluación positiva”, una metodología registrada en la Comisión Nacional de Valores (CNV) y que está pensada para las empresas que todavía no están en la oferta pública.

“Tienen la oportunidad de hacer el proceso de calificación con un analista financiero independiente, pasar por el proceso de que te pidan la información, te pregunten y evalúen”, explicó. Pero el resultado, en lugar de desembocar necesariamente en la calificación, en “la letrita” que catapulta o no al ansiado “grado de inversión”, puede terminar en otro escalón: una categoría llamada S.

Esta nota no se compara con la calificación de riesgo ni sirve para salir a la oferta pública, pero sí permite entender dónde está parada la empresa que busca financiamiento. “Y se puede mostrar a un banco o a un proveedor que la tiene que financiar”, agregó.

D’ Orazio detalló que la nueva categoría busca “cubrir la asimetría de la información que hay entre el que pide prestado y el que presta”, y al mismo tiempo “estar más cerca de lo que necesita una pyme, que de una calificación tradicional”.

Catri aclaró: “No es que somos calificadores más buenos o que tenemos criterios más benignos, sí tenemos una mirada que busca ayudar a acceder al mercado de capitales a las empresas más pequeñas”. Puso como ejemplo el caso de compañías que “a veces generan el flujo pero no saben mostrar la información”.

ProRatings también hace el servicio de calificación tradicional. Pero, como relató Martin, la idea de registrar un proceso nuevo surgió de la experiencia. “Una empresa tenía la posibilidad de proveer a municipios pero no los conocía, la primera metodología que registramos fue evaluación crediticia para finanzas públicas”, recordó. Y ahí decidieron extender el sistema a empresas”. Pensamos que esto puede servir para start ups que ya arrancaron y que están buscando ir al mercado de capitales, que tienen un producto avalado por una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) y quieren dar otro paso, o para evaluar su propia cartera de clientes”.

“Donde exista una necesidad de mostrarte para conseguir financiamiento, está este producto”, arengó Catri. La CNV ya aprobó la metodología para finanzas públicas y empresas y en ProRatings esperan la pronta aprobación para entidades financieras y cooperativas.

Formar una calificadora lleva tiempo. Martin recordó que pasó un año desde el primer día hasta que la CNV los autorizó. “En ese tiempo nos cambió un poco el mercado”, subrayó. La crisis macroeconómica elevó la volatilidad, restringió el financiamiento y frenó la dinámica del mercado de capitales. Pero la vocación sigue. “Se dice que la crisis es oportunidad, este tiempo de mejor actividad del mercado de capitales nos dio más lugar para pensar y llevamos adelante un nuevo producto que permita acceder al mercado de una forma más gradual”, explicó.

En Argentina hay cinco calificadoras privadas y una pública, que es la de la Universidad de Tres de Febrero. De las cinco privadas, hay dos enteramente internacionales, hay otra que es mixta y dos locales. Lo que no pasaba, explican en ProRatings, era que hubiera una calificadora privada nueva, en 20 años.

El contexto es complicado. D´Orazio reconoció que las pymes son las más castigadas por tasas del 80%. “Las empresas están más presionadas y corrés riesgo de encontrar situaciones de cesaciones de pagos pero no podés es generalizar porque en cada sector encontrás empresas que pueden posicionarse y empresas que no”. Y remató: “El problema en estos contextos es que se tiende a generalizar, ahí queremos hacer la diferencia”.

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