Con la llegada del verano, el gobierno nacional anunció ayer un programa de
restricciones en el uso de la energía que incluye el adelantamiento de una hora en los relojes a
partir del 30 de diciembre y hasta el 16 de marzo del año próximo y una batería de medidas de
corto, mediano y largo plazo para los sectores público y privado. Con este mix de medidas se
podrían ahorrar unos 2.600 megavatios de electricidad y los sector productivo y los consumidores
residenciales serían los principales beneficiarios.
El ministro de Planificación Federal, Julio de Vido,
detalló el Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía (Pronuree), en Casa de
Gobierno ante la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ministros, gobernadores y
empresarios.
El titular de la cartera aseguró que la iniciativa se
inscribe en la II etapa del Plan Energético Nacional, y representa "el comienzo de una etapa
virtuosa" en el uso racional y eficiente de los recursos energéticos no renovables. "Ahora estamos
en condiciones de planificar la utilización de nuestros recursos energéticos no renovables, para
manejar la matriz energética de forma confiable y eficiente en aras de un desempeño armónico y
sustentable de nuestro crecimiento productivo", subrayó De Vido.
Explicó también que el plan no implica restricciones, sino
que consiste en "no derrochar", y que "el uso eficiente de los recursos energéticos es un tema
mundial y la Argentina no es ajena al desafío". En ese sentido, De Vido cuantificó en 2.623
megavatios de potencia y 6.500 gigavatios de consumo la energía que "se podrá reaprovechar"
mediante el cumplimiento de las pautas fijadas. La potencia diaria que demanda el país ronda los 18
mil megavatios.
"La industria y el campo tendrán la energía necesaria para
mantener el proceso productivo en el país", destacó el ministro durante el acto en Casa de
Gobierno.
Responsabilidad. En el acto que se llevó a cabo en el Salón Blanco, la
presidenta llamó a "la responsabilidad social y empresaria" en procura del cumplimiento de las
pautas ideadas por el gobierno para evitar problemas de escasez de oferta en un contexto de
creciente demanda de electricidad. Cristina recordó que, según la óptica oficial, en los 90 el
modelo "no requería de energía".
La jefa del Estado atribuyó también esta situación a "la
falta de inversión" del sector privado, pero insistió en culpar principalmente al modelo "de
servicio, especulación y transferencia", porque la energía, recordó, "la necesitan los que
producen".
Por otra parte, De Vido hizo un repaso de las obras
realizadas desde el 2003, otras en marcha, y las que se encararán hasta 2013 para incrementar la
infraestructura energética del país. Habló de "la segunda etapa del Plan Energético Nacional" con
obras de generación y transporte de electricidad, ampliación de gasoductos troncales, construcción
de otros como el gasoducto del NEA, y de plantas regasificadoras de gas licuado en Uruguay y la
Argentina, conjuntamente con PDVSA de Venezuela y PetroUruguay.
"El Bicentenario tendrá a la Argentina totalmente
interconectada en alta tensión", puntualizó De Vido ante el nutrido auditorio, al tiempo que se
empeñó en señalar que se trata de un programa para "usar en forma eficiente la energía y no
restringirla". l