Buenos Aires.- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner vetó hoy la ley que
elevó las jubilaciones al 82 por ciento del salario mínimo, vital y móvil, sancionada por el
Congreso, por considerar que la norma representa “la quiebra del Estado” y una
“estafa” a la clase pasiva.
Poco después de las 20, y en un acto en la Casa de Gobierno, Cristina anunció su decisión de
vetar la ley con los mismos argumentos que había esgrimido al mediodía en el partido bonaerense de
Moreno.
“Tengo mucha responsabilidad, son 40 millones de personas que dependen de las cosas que
hagamos los que tenemos responsabilidad en el Estado”, dijo y agregó: “Además está la
historia, que yo quisiera recordar, está en el decreto en el cual he vetado esta ley de quiebra que
ayer sancionó el Parlamento”.
También explicó que “lo que sancionó el Parlamento, la ley de quiera del Estado, no puedo
permitirlo como presidenta de la Argentina. Me obliga a mi la ley, que cuando se sanciona una norma
que aumenta gasto y egresos tiene que poner de dónde viene. Además de esta cuestión está claro que
lo que se intenta es desfinanciar y quebrar el Estado”.
Previamente, en Moreno, Cristina Fernández justificó su decisión y atacó duramente al
vicepresidente Julio Cobos por haber desempatado y votado a favor de la norma, lo cual revivió el
desenlace de la polémica resolución 125 que fijaba retenciones móviles a las exportaciones de
granos.
La jefa del Estado calificó de “ley de quiebra del Estado y de estafa a los
jubilados” la normativa por la cual el haber jubilatorio mínimo se debería elevar del nivel
actual de 1.046 pesos a 1.427 pesos desde este mes, y a 1.508 pesos a partir de enero.
Según argumentó, “si este gobierno pudiera hacer eso, no daría el 82 por ciento,
seguramente daría el 100 por ciento”.
La presidenta embistió contra la oposición por considerar que “nadie puede explicar cómo
financiar estas cosas”, y aseveró que “están en contra del país”.
“Si se creen que me van a hacer flaquear, que me van a achicar, que se olviden”,
desafió, e ironizó: “Lo único que falta es que me dejen morado el ojo y aparecer como
Florencia Peña en los carteles”, en alusión a una publicidad realizada por la actriz en
contra de la violencia doméstica.
La mandataria fustigó a los dirigentes opositores con pasado en la Alianza porque en su momento
avalaron un recorte de 13 por ciento en las jubilaciones, y enfatizó que “los que tenían
responsabilidades” en ese oportunidad “ninguno se fundió”.
“Cuánta ineptitud, y quieren volver a ser gobierno... La verdad que corren escalofríos por
la espalda de sólo pensar que tengan responsabilidad de tu suerte otra vez. Dios nos
libre...”, exclamó.
Por otra parte, defendió la actuación del kirchnerismo en materia de jubilaciones, al indicar
que desde 2003 “se otorgaron 18 aumentos, cuando estaban congelados desde 1997”, y
recordó que en su gestión se traspasaron los fondos de las ex AFJP al sistema jubilatorio.
Además de Cristina, sus funcionarios salieron en tropel a defender el veto.
Aníbal Fernández lo justificó al alegar que “nadie va a permitir que los argentinos se
terminen suicidando”, y subrayar que el costo político por esta decisión para el gobierno
“está en el vigésimo puesto; en el primero está la responsabilidad política y la
responsabilidad social de defender los intereses de los argentinos”.
El ministro de Economía Amado Boudou juzgó que la sanción de la ley tiene “claramente una
intencionalidad política”, y denunció que la oposición “quiere llevar a un Estado
deficitario”.
El titular de la Ansés, Diego Bossio, estimó que si se aplica la ley “se generará un gasto
adicional de por lo menos 40.088 millones sólo para el 2011”, con lo cual advirtió que
“generaríamos inflación, devaluación, aumento de la tasa de interés y déficit
fiscal”.
Por la noche, el gobernador Daniel Solí salió a avalar el veto al sostener: “No puedo no
dejar asentada mi visión y mi respaldo a la presidenta que está encausada rumbo al veto” de
la ley que modifica los criterios de actualización de las jubilaciones.
Tras la sanción de la ley, Cobos se convirtió nuevamente en el blanco de los dardos del gobierno
que lo definió de “okupa” y “traidor”, pero el vicepresidente refutó las
críticas y los argumentos oficiales al garantizar que la ley es “sustentable si los fondos de
la Anses se dedican exclusivamente a atender ese beneficio”.
En la misma sintonía, referentes de la oposición insistieron que ley es “viable”
porque la ANSES tendrá este año un superávit superior a 20 mil millones, y consideraron que el veto
sería “un golpe injustificado” a los jubilados.
(DyN)