Desde hace cinco años manejo un taxi, durante dos lo hice de noche y es por eso que sé todo lo que pasa un nochero y su familia. Me ha tocado ver de todo y aún hoy me sigo asombrando de las cosas que hace la gente, inclusive arriba del taxi. Personas que sin ningún pudor te llevan a buscar droga, que luego de comprarla la empiezan a consumir dentro del taxi; mujeres jóvenes y no tan jóvenes que suben totalmente alcoholizadas y no tienen ni idea adónde quieren que las lleves o pibes que al llegar al lugar de destino y a la hora de pagar te pegan un portazo y salen corriendo. Sé también lo que es ir con miedo porque te parece que el pasajero te va a asaltar y vos estás indefenso y de espaldas rogando que esto no suceda, etcétera. Me pregunto hasta cuándo y por cuánto. Todo ese riesgo el chofer lo corre tal vez por 50 o 60 pesos diarios, ¿se justifica? Esta es la muestra más clara de nuestra sociedad, gente que arriesga su vida por dos pesos para no tener que salir a robar como hacen otros. ¿Es justo? Mientras tanto la gente sólo sabe quejarse de que no hay taxis, es lo único que les importa. Eso sí, cuando muere uno de los nuestros a esa gente no la vemos decir "ahora me explico por qué el servicio está así". Tampoco vi salir en ningún medio a la bendita gente de los derechos humanos. Mientras tanto, por necesidad y tan sólo por eso, los taxistas tenemos que levantar o modificar la medida de fuerza tomada porque si no no comemos. Somos gente sin sueldo, sin aguinaldo, sin vacaciones; gente que si rompe el auto no gana un centavo. Ahora resta esperar —como siempre pasa— que esto se enfríe, la gente se olvide y todo vuelva a la normalidad. En el camino quedará otra familia destruida que seguirá sufriendo. Mis más sinceros afectos a la familia Oberto.

































