Soy un simple ciudadano, jubilado, con profundo amor patriótico que se pregunta cómo fue que se desató el conflicto del campo. Hasta hace tres meses, todo indicaba que el campo estaba pasando un buen momento económico. Así lo indicaban distintos índices (mercado automotor, construcción, etcétera). De repente, las organizaciones gremiales representativas del campo declaran el conflicto argumentando que las retenciones móviles (que no son un invento argentino, puesto que otros países ya las aplican) perjudican a los productores, restándole rentabilidad, cosa que se da de sopapos con la realidad porque leo en La Capital del 20 de mayo pasado que no se envían al mercado cien mil toneladas de soja por día y que los campos tienen guardado cereal en todo tipo de silos. Humildemente, tenía entendido que quien tiene una situación económica difícil debe a veces malvender sus bienes para salir del paso. Señores dirigentes agrarios, ustedes no son los únicos representantes de la Nación argentina. Al país le ponemos el hombro y lo sufrimos cada día todos los ciudadanos. A ustedes la República les cedió un pedazo de tierra, que sobre todo es un bien social, que llegado el caso defenderemos todos con nuestra sangre. Incluso campesinos y ciudadanos. Y, por último, dejen de argumentar la mala distribución de la riqueza para justificar su egoísmo o razones políticas, porque el gobierno democráticamente elegido es el responsable de hacerlo mientras dure su mandato. Tiempo habrá de enmendarlo en otras elecciones.

































