Se han publicado notas sobre el deficiente nivel formativo de la Facultad de Medicina. Un problema de la docencia es el síndrome del tero, que en un lugar pone el grito y en otro los huevos. Cualquier médico empresario cubierto de "marketineadas" y sapiencia exhibida y sostenida en un determinado target, no debe meterse en el campo de la salud pública. Esto también le cabe al decano. La facultad siempre fue más o menos igual, a pesar de los tremendos cambios de planes. La anatomía es la misma desde hace centurias, cambiando el universo micro. Lo que no existe en nuestra República son políticas en salud pública, salvo las realizadas a medias en este municipio gracias a los socialistas. En Buenos Aires es caótico el panorama. En el NOA asusta. En el mundo es terrorífico. Cuando Scremin era decano de Medicina, allí con el retorno de Perón, el alumno se autoevaluaba y pasaba de año a fuerza de promociones directas y era una conducción de avan garde y de izquierda. Así que cabe interpretar la desvalorización de la UNR como una lucha de poder interna o un avance del mundillo probado sobre las arcas públicas. No nos inquietemos que ahora, con la redistribución de la riqueza divulgada por el Ejecutivo nacional, las cosas van a trasformarse de modo radical. Viviremos en "Cristina's country", el país de las maravillas.

































