Fervoroso hincha de la divisa auriazul, de tres generaciones, ya que incluso mi padre fue jugador del club, no puedo dejar de solicitar al señor director se me publique la presente, donde quiero señalar tres cosas: 1º) mi más absoluto regocijo por el presente del club, liderado por el doctor Usandizaga, quien en cuatro meses ha puesto la "casa en orden", raleando a la nefasta "barra brava", sin que volase, no un tiro, ni una mosca. Me pregunto: ¿dónde están esos duros guerreros del infierno, esos peleadores duros y amenazantes, que durante décadas nos hicieron creer a todos los canallas que eran los dueños insustituibles del club? Asimismo, el club, hoy por hoy, vio aliviada su situación en la tabla, cosa que hasta hace poquitos días nos tenía a todos desesperados. No tengo dudas de que en el próximo torneo el club, sin el amenazante descenso, con un plantel remozado y sereno, podrá pelear hacia arriba y no hacia abajo. Todo esto, con 40 mil socios, y su patrimonio en orden, lo ponen a Rosario Central como el club más importante del interior del país y el tercero a nivel nacional. Todo esto en cuatro meses. 2º) ¿Dónde estaríamos si los tránsfugas de la gestión anterior siguiesen en el club? Yo lo voté dos veces a Pablo Scarabino, pero no sólo demostró que era un simple partenaire de Vesco (y que solo no sirve para nada), sino que con su actitud de pecho frío permitió el ingreso al club y a su caja de los gángsters más patéticos de la ciudad, que depredaron el club en sus narices y ante su mirada angelical. No sé qué le dieron, pero llevó a Rosario Central a lo más bajo de su historia.
3º) La actuación de la Justicia. Si bien la jueza Gurdulich nos salvó la vida, es sorprendente la actitud del juez de instrucción. ¿Qué espera? ¿Tanto necesita investigar? ¿De dónde piensa que salió la plata con la que viajan por el mundo, esquían en Suiza, compran casas en los mejores barrios y los más caros autos importados? Las casas y los autos seguramente estarán embargados, por lo que algún día volverán al club, ¿pero los meterá algún día presos? Y lo peor y más doloroso es la actitud de la defensora general de pobres y ausentes (sic), que intenta defender a uno de ellos. ¿Se puede creer semejante cosa? Espero que la próxima carta sea para comunicar novedades menos vergonzantes. Vamos Central todavía.

































