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"La agricultura orgánica protege el ambiente, los alimentos y el trabajo"

Producción sustentable. La calidad aumenta el rinde de los productos cultivados sin utilizar agroquímicos. El agrónomo Claudio Sarmiento y el médico Damián Verzeñassi instan a optar por el modelo que cambia salud por productividad.

Lunes 17 de Diciembre de 2012

"Se conoce poco a la agricultura orgánica y dicen que no produce las ganancias que deja la realizada con agroquímicos. Pero no hay cambios en los rendimientos y los precios son mejores para los productos confiables, naturales y orgánicos. Además, al requerir del cuidado del hombre, un mantenimiento y monitoreo, impulsa y protege al trabajo rural", sostiene Claudio Sarmiento, investigador de agroecología en la Universidad Nacional de Río Cuarto.

"Desde hace unos 10 mil años se hace agricultura orgánica, sólo desde unos 50 se aplican agroquímicos", explica. Pero advierte: "Cuando un inversor desea una ganancia fácil no busca lo orgánico porque hace falta saber trabajar la tierra" resalta. "Lo orgánico tiene mejor precio y menos retenciones. El rinde siempre depende de la habilidad de cada productor", dice el ingeniero agrónomo a La Capital.

Se estima que hay 31 millones de hectáreas del planeta que son manejadas orgánicamente, en 120 países. Argentina es el segundo productor mundial con 3,8 millones de hectáreas certificadas en 2011 y una producción de 138 mil toneladas de alimentos orgánicos, 135 mil de origen vegetal y el resto, animal, principalmente carne, lana, miel y dulce de leche. En tanto, el primer productor es Australia, con 12 millones de hectáreas.

"Lo orgánico es lo mejor para áreas cercanas a poblaciones. El mejor manejo de los herbicidas no puede garantizar que no haya accidentes. La contrapartida a la productividad es el impacto ambiental, para la salud de los que la trabajan y los que consumen esos productos", destaca.

En el primer año de su carrera, en la facultad de Río Cuarto, Sarmiento es profesor de Introducción a la Agronomía. "Lo orgánico permite pensar una agricultura que se sostenga en el tiempo, con un sano alimento y ambiente donde vivir".

También advierte: "El elemento químico que cae en una hectárea se mueve, se traslada con el agua y el aire. Por eso, el desafío es lograr buenos resultados sin liberar tóxicos. Por eso luchan las asociaciones de agricultura orgánica y producción biodinámica". Sarmiento también participó del Programa Cambio Rural, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta).

Ley nacional.Por otra parte, resaltó: "Hace falta una ley nacional que regule el uso de agroquímicos. Los juicios en Córdoba se realizaron en el marco de la norma nacional sobre tratamientos de residuos peligrosos. Para fumigar hace falta estar autorizado, un agrónomo debe hacer el curso de asesor fitosanitario y también el aplicador. Antes la gente no denunciaba el uso indebido de agroquímicos y los inspectores tenían problemas para trabajar en grandes extensiones y en fumigaciones muy precarias".

Admite que en el ámbito agropecuario, el tema de las fumigaciones es algo incómodo de hablar. Sobre la responsabilidad de la Universidad en la formación de los agrónomos, resaltó que "recién en los últimos años se reformuló y únicamente en la facultad de La Plata hay una materia en la currícula que se llama Agroecología, en otros lados tenemos materias optativas. Se busca una agricultura con un manejo sustentable y no tan orientada a la productividad como fin".

También señaló que "el agrónomo asesora y vende insumos. Es un trabajo sacrificado, les dan 6 ó 7 mil hectáreas, una camioneta, un celular y trabajan hasta la noche. Y hay una presión de laboratorios que tienen esquemas de publicidad importantes".

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