Investigadores en formación es la figura que piden para sí un grupo de becarios de distintos
organismos de Rosario. Integran a nivel nacional el movimiento de Jóvenes Científicos Precarizados
(JCP), que reclaman además por mejoras en las condiciones laborales, tanto en lo económico como en
las herramientas de trabajo. También democratizar el sistema científico y que el desarrollo
tecnológico esté “al servicio de las necesidades del país”.
Con proyectos radicados en las facultades, en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas
y Técnicas (Conicet), o en la Agencia de Promoción Científica nacional, los becarios reclaman
“salir de la condición de precariedad laboral”. Y para ello, proponen en principio que
se los reconozca como trabajadores, con los derechos laborales que benefician al resto de los
investigadores.
“Nuestro lema -Investigar es Trabajar- está relacionado con uno de los grandes ejes de
nuestra organización, que tiene que ver con el régimen laboral, y pensar al becario como
investigador en formación implica un proceso de formación y no una instancia aislada”,
explica Laura Bianciotto, egresada de Humanidades de la UNR. Una figura que para Evangelina Tifni,
de la Facultad de Ciencia Política y miembro del grupo, implica también “pensar una
proyección a futuro, priorizando el trabajo de investigador, inserto en grupos de estudio que a la
par se forma en doctorados y actividades académicas”.
Estos son algunos de los motivos que impulsaron a los JCP -organización nacida hace tres años a
nivel nacional- a trabajar en un proyecto de régimen laboral, presentado ante legisladores y
miembros del Conicet. Incluso el propio ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino
Barañao, recibió a fines de febrero a una delegación de esta organización, a quien le plantearon
sus reclamos.
“En términos generales, nuestro planteo tiene legitimidad, e incluso el ministro (Barañao)
planteó como justo el pedido”,cuenta Fernando Fontela, de Ingeniería. Pero si bien en lo
discursivo la postura de los jóvenes investigadores tiene aceptación, aún no lograron avanzar de
manera concreta en la solución de su situación. “Desde lo filosófico, los funcionarios no
pueden contrarrestar discursivamente nuestro pedido de considerarnos investigadores en formación,
entonces terminan desembocando sus argumentaciones desde lo presupuestario, diciendo que cambiar el
régimen laboral de los becarios implicaría casi duplicar el presupuesto del área”, apunta
Mario Bortolotto, también graduado de Ingeniería.
Derechos laborales. Además del nuevo régimen laboral, los miembros de JCP
plasmaron en un proyecto de ley la necesidad de democratización del sistema científico mediante la
participación en los órganos de gobierno con voz y voto, y una ciencia al servicio de las
necesidades del país y del pueblo.
La recomposición salarial según la canasta familiar (3.500 pesos) es otro de los reclamos de los
miembros de la organización, quienes actualmente reciben por su trabajo un estipendio que,
dependiendo de la institución que otorgue la beca, ronda los 1.900 pesos, además de un adicional
para cubrir gastos de obra social. “La beca es con dedicación exclusiva, por lo que no
podemos tener otro ingreso económico”, destaca Melina Perbellini, becaria junto a Evangelina
Tifni del Centro de Investigación y Estudios del Trabajo (CIET). “Ahora estamos recolectando
firmas de investigadores de diferentes universidades para el proyecto de ley que abra el debate de
esta problemática, pero también discusiones sobre que es importante investigar, que líneas tienen
presupuesto y el rol de la ciencia”, puntualiza Perbellini.