Veinticinco preguntas formularon en total los distintos periodistas que alcanzaron a interrogar
a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su primera conferencia de prensa, el sábado
pasado. Ninguna fue de educación. Si bien era previsible que la economía y el conflicto mantenido
con el sector del campo ganaran el temario, queda el interrogante sobre qué lugar ocupa el tema
educativo en la agenda de los medios.
El sociólogo Luis Alberto Quevedo es investigador especializado en temas de comunicación y
pedagogía. Consultado por La Capital, dice que la educación tiene bastante presencia aunque
no siempre como se desea.
—¿Qué lugar ocupa la educación en la agenda de los medios?
—La educación tiene bastante presencia, pero lamentablemente no por los temas que le son
sustantivos. Hoy son tapa los jóvenes que filman la violencia en las escuelas y luego muestran esos
videos por internet. La prensa pone el foco sobre la violencia en la escuela, los problemas
edilicios, los conflictos que se establecen con los docentes o los estudiantes, los reclamos por
infraestructura. Lo hacen siempre en la clave dramática y ocupando la tapa o espacios importantes.
Lo que los medios no suelen tomar son los dos o tres temas que hoy en la Argentina se están
debatiendo en materia de educación.
—¿Por ejemplo?
—Uno que me parece es el más importante de todos son las reformas que tienen que ver con
la ley de educación nacional (sancionada en diciembre de 2006). Por ejemplo, los contenidos mínimos
de la educación sexual o la reforma de la escuela secundaria: un viejo tema que ha sido reclamado
por buena parte de la comunidad educativa a raíz de la mala experiencia que resultó la ley federal
y el polimodal (contemplado en esta norma). Tampoco está presente la cuestión del financiamiento
del sistema educativo. Dimos un debate muy amplio sobre el mismo que llevó la inversión en
educación al 6% del PBI y este año casi estamos en ese porcentaje. En la conferencia de prensa se
le podría haber preguntado a la presidenta qué impacto tuvo el incremento en la inversión en
educación. Un tema sustantivo sobre el que no hay debate. Se ponen en primer plano temas que son
noticias explosivas pero no estas cuestiones.
—¿Es legítimo entonces el reclamo que hacen las escuelas y universidades de afirmar
que “los medios sólo se ocupan de lo que está mal”?
—Yo no trabajo en medios pero investigo sobre los mismos y sé que esta frase “las
malas noticias son las noticias” y las buenas no lo son en general, es a la que se recurre.
Entiendo esa lógica pero también creo que hay hechos que no son noticias buenas o malas sino temas
de debate, como este que estamos charlando. Igual considero que no hay que englobar a todos los
medios en esta afirmación. En general los electrónicos, sobre todo la televisión, tienen una lógica
que pone el énfasis en estas cuestiones (“las noticias malas”). En cambio, los medios
gráficos arman agendas un poco más conceptuales. Y creo que la radio sí tiene esa capacidad de
proponer algún debate que sea más profundo y no liquidarlo en los 5 primeros minutos.
—¿Qué cuestiones podrían ser parte de esas discusiones?
—Por ejemplo, la violencia en el ámbito de las escuelas, pero no sólo de los hechos
puntuales sino la violencia en general en la sociedad. Otro es el de las nuevas tecnologías: en las
provincias de Buenos Aires y Chaco, entre otras, han legislado prohibiendo el uso de los celulares
en el ámbito escolar y esto no ha producido ningún efecto. ¿Qué hacemos entonces? Creo que los
medios pueden darle un lugar distinto a este debate.
—La ONG Periodismo Social monitorea cómo se muestran a la infancia y a la
adolescencia en las noticias, y la violencia ha ocupado el primer lugar. ¿Se puede inferir que los
chicos aparecen siempre ligados a hechos violentos?
—Aparecen vinculados a las malas noticias: a temas policiales de corrupción de menores o
de violencia callejera. Son temas muy importantes y de los cuales no reniego. Por ejemplo, es muy
positivo que se muestren algunas realidades de los niños y los jóvenes, como lo es el trabajo
infantil. Lo vemos en las calles de Buenos Aires, Rosario o Córdoba pero, en realidad, todas las
cifras de trabajo infantil en la Argentina indican que el principal problema está en el medio rural
y es un trabajo invisible. Son temas que a veces la televisión los ha puesto de manera
sensacionalista en primer plano. Y aunque no me guste valoro igual eso porque le dan visibilidad y
hacen que esté en la agenda de la política, cuando sabemos que muchas veces la política prefiere
mirar para otro lado.