En una situación de creciente tensión, tanto Washington como Bruselas reiteraron la petición a Bielorrusia de detener el "flujo orquestado" de inmigrantes ilegales que pretenden entrar en Polonia pero cuyo destino declarado es Alemania. El régimen autoritario del presidente bielorruso Alexander Lukashenko utiliza a los inmigrantes como un arma y los empuja a la frontera con Polonia. Cuenta con el apoyo explícito de Rusia y su presidente Vladimir Putin, quien ayer envió dos bombarderos nucleares como gesto de apoyo a Bielorrusia. La UE prepara sanciones para Bielorrusia.
Los europeos acusan a Alexander Lukashenko de atraer a migrantes de Medio Oriente y luego enviarlos a la frontera con Polonia, en represalia por las sanciones de la UE impuestas por la represión de la oposición tras las elecciones fraudulentas de 2020, que además derivaron en una sistemática y masiva represión de la la oposición. Desde entonces, la oposición bielorrusa se ha visto reducida a una "disidencia" asediada por los servicios de inteligencia de Lukashenko.
Los grupos de inmigrantes que quieren radicarse en la Unión Europea (UE) y en especial en Alemania intentaron este miércoles otra vez cruzar la frontera desde Bielorrusia a Polonia, pero todos los que lo lograron fueron detenidos, informó el Gobierno polaco.
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Una mujer con sus dos hijos tratan de calentarse frente a un fogón. Viven en carpas y con los pocos alimentos que pueden obtener.
Más de 2.000 migrantes, en su mayoría de Siria e Irak pero también algunos del norte de África, están agolpados desde hace varios días en una zona boscosa de la frontera oriental de Polonia con Bielorrusia. Fueron dejados pasar sin resistencia alguna por las tropas de Lukashenko, un dictador que controla con mano de hierro a su propia población, lo que evidencia la maniobra que denuncia la UE. Los inmigrantes soportan temperaturas heladas y viven en condiciones de enorme vulnerabilidad. Frente a ellos hay una valla de alambre de púas, que muchos intentaron saltar o cortar, pero los que lo lograron se encontraron del otro lado con un importante dispositivo de unos 15.000 soldados polacos que les corta el paso.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, anunció este miércoles que la Unión Europea impondrá nuevas sanciones a Bielorrusia la próxima semana por la situación en la frontera con Polonia. "Ampliaremos nuestras sanciones contra Bielorrusia muy rápido", dijo Von der Leyen en la Casa Blanca, después de reunirse con el presidente Joe Biden. Von der Leyen aseguró que había hablado con Biden de la crisis entre Polonia y Bielorrusia, y que ambos comparten la conclusión de que "este es un ataque híbrido de un régimen autoritario para tratar de desestabilizar a sus vecinos democráticos, y de que no tendrá éxito". Von der Leyen aseguró, además, que por lo que le informó Biden, "Estados Unidos tendrá en efecto sanciones a principios de diciembre" también por el mismo tema.
Los refugiados se encuentran ahora en tierra de nadie, ya que Polonia aprobó medidas que permiten la expulsión por la fuerza de los inmigrantes irregulares mientras Lukashenko derogó un acuerdo de readmisión con la UE. El bloque analiza sancionar a las aerolíneas que transportan a los migrantes a Bielorrusia, al parecer con un guiño del régimen de Lukashenko. También destacaron la necesidad de que "las agencias de Naciones Unidas tengan acceso a los migrantes en Bielorrusia, en esa situación tan, tan difícil en la que están esas personas inocentes".
Desde Naciones Unidas, Michelle Bachelet calificó la situación de "intolerable". "Pido a los Estados involucrados que tomen medidas inmediatas para reducir la tensión y resolver esta situación intolerable conforme a sus obligaciones bajo el derecho internacional y de refugiados", señaló la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos.
Von der Leyen calificó la crisis como "un desafío a toda la Unión Europea" y negó que se trate de una "crisis migratoria", sino que, aseguró, es un intento de "instrumentalizar a los migrantes". El gobierno ucraniano, por su parte, anunció que duplicará el número de guardias fronterizos ante el temor de que el problema se extienda.
Imágenes difundidas por Bielorrusia muestran a centenares de hombres, mujeres y niños en carpas o en el suelo, agrupados en torno a fogones para hacer frente a las bajas temperaturas.
La jefa de gobierno saliente de Alemania, la canciller Angela Merkel, habló con el presidente ruso Vladimir Putin, para que intervenga ante Lukashenko. En su llamada telefónica a Putin, la canciller Merkel le pidió “actuar” contra “la instrumentalización de los migrantes por parte del régimen en Bielorrusia”. El Kremlin manifestó que se opone a culpar a Bielorrusia de la crisis migratoria, declaró la vocera de la diplomacia rusa, María Zajárova. El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, acusó a Putin de orquestar este movimiento de migrantes. Este miércoles, Putin ordenó enviar dos bombarderos nucleares a patrullar la zona de frontera entre Bielorrusia y Polonia como un amenazante gesto de apoyo a Lukashenko.