La cantante australiana Kylie Minogue tiene nuevo álbum, “Aphrodite”, y su primera
declaración pública sobre el mismo fue: “Me encanta su sentimiento eufórico, es pop delicioso
para la pista de baile”.
El nuevo trabajo fue anunciado como un homenaje y una vuelta a sus
raíces bailables y cuenta con Stuart Price como productor, y con una larga lista de importantes
colaboradores del mundo del pop y del dance: Calvin Harris, Jake Shears (Scissor Sisters),
Sebastián Ingrosso (Swedish House Mafia) y Luciana Caporaso, Merina Pallot, Richard X, Cutfather,
Nervo y Tim Rice-Oxley (Keane).
“Nunca fui la típica chica que fantasea con casarse. Me puedo
emocionar mucho por una boda pero probablemente me fugue y lo haga en secreto”, dice en una
de las últimas y múltiples entrevistas que dio. Actitud punk y estética de princesa pop. Para
muchos, la única que puede hacerle sombra a Madonna.
La Ciccone, de 51 años, y la australiana, de 42, tienen cosas en común.
Ambas cuentan con sus jóvenes y lozanos novios modelos —el brasileño Jesús Luz y el español
Andrés Velencoso—. Y juntas presiden los altares del público gay.
La diva australiana se puso a los mandos en la producción de este último
trabajo pero con la tranquilidad de quien guarda un as en la manga. La ayuda de Stuart Price, un
seguro —que ya usó Madonna en su momento— que convierte una canción en un hit
radiofónico. En este disco, la cantante explota los conceptos de amor, la lujuria, la belleza,
relacionados con la diosa griega Afrodita. Y su último video causó polémica por imágenes que
muestran un alto contenido sexual.
Price dijo sobre el primer single, “All the Lovers”, que
“ es una canción mágica y resume todo lo que es el álbum: Kylie haciendo música pop de baile
como mejor sabe hacerlo”.
La artista, que superó un cáncer de mama que la mantuvo alejada de la
vida pública casi un año, explicó que “All the Lovers” “resume a la perfección la
euforia del disco, me pone la carne de gallina”.
Pasaron 22 años desde que los productores británicos Stock, Aitken &
Waterman encontraran en una joven, bella y normalísima australiana su gran aliada para dominar las
listas de éxitos de fines de los 80. Kylie tomó finalmente las riendas de su carrera en los 90,
pero el éxito masivo no regresaría hasta su reciclaje como diva disco en 2000.
“Sé que soy muy fuerte. Un paquete pequeño con una constitución
recia. No necesito demostrarlo con agresividad”, dice ahora Minogue, de regreso.
Su relativamente decepcionante anterior álbum, “X”, unido al
cáncer del que ya “ha superado lo peor”, la situaron en un punto de inflexión artístico
y personal. “No tenía una idea preconcebida sobre cómo quería que fuese «Aphrodite». Estaba
confusa. Sólo sabía que tenía que empezar, como si fuera un lienzo en blanco”.
Pero Kylie también sabe mostrarse autocrítica. “Quería aprender de mis errores. «Body
Language» y «X» tenían momentos fantásticos. Deseaba más coherencia, no canciones inconexas”,
explica.


































