Jorge Guinzburg, uno de los principales exponentes de la combinación del humor y
periodismo en medios gráficos, radiales y televisivos, murió ayer en Buenos Aires a los 59 años
como consecuencia de una larga enfermedad. Su deceso fue un golpe irreversible al ingenio y el
repentismo con mayúsculas.
El deceso de Guinzburg se produjo en el Sanatorio Mater
Dei, donde estaba internado desde el jueves pasado con diagnóstico de infección pulmonar, aunque
trascendió que sufría de cáncer, lo que no fue confirmado oficialmente.
Guinzburg planeaba volver esta temporada a "Mañanas
Informales", el programa diario que se emite por Canal 3 y que tuvo que abandonar por su mal estado
de salud.
El conductor protagonizó algunos de los ciclos de humor
periodístico más exitosos en la historia de la televisión argentina, como "La Biblia y el calefón",
"Peor es nada", "La noticia rebelde" y "Semanario insólito", estos dos últimos, los inaugurales de
ese estilo.
Conductor, animador, entrevistador, productor de
espectáculos teatrales, Guinzburg desarrolló una prolífica carrera tanto en medios gráficos como
radiales y televisivos.
Guinzburg comenzó a trascender como redactor de la revista
Humor, donde realizó memorables reportajes, y luego en su salto a la televisión, en "Semanario
insólito" y "La noticia rebelde", que compartió entre otros con los también ya fallecidos Carlos
Abrevaya y Adolfo Castello.
Nació en Buenos Aires el 3 de febrero de 1949, y desde la
cuna fue un devoto hincha de Vélez Sarsfield, equipo al que siguió incluso en finales
internacionales.
Su repentismo e improvisación lo colocaron a la cabeza del humor en cualquier
formato expresivo.
Su columna dominical en el diario Clarín, titulada "Desde
el diván", le sirvió como disparador para analizar la actualidad desde su experiencia personal
durante las sesiones de psicoanálisis.
En 2006 publicó el libro "Sesiones extraordinarias (desde
el diván)", que reúne sus columnas publicadas en ese matutino. En los artículos podía asociar
temáticas cotidianas con críticas políticas o alguna mirada futbolera, en la línea narrativa de las
recordadas aguafuertes de Roberto Arlt.
Como guionista, junto a Héctor García Blanco, redactó los
guiones de la tira cómica "Diógenes y el Linyera" en ese diario y tuvo un desempeño editorial clave
en el humor de los 70, en la revista Satiricón, y en los álgidos años del Proceso y de la
incipiente democracia del 83 en su paso por "Humor".
En radio fue creador de varios ciclos, entre lo que
destacan "En ayunas" junto a Carlos Abrevaya, "El ventilador" y "Vitamina G".
También se desempeñó como creativo en agencias de publicidad, especialmente en
la etapa del Proceso, actividad que le redituó varios premios a nivel nacional e internacional.
En teatro, creó, dirigió y protagonizó diversas obras, y la
más destacada fue "Un país de revista", con Nacha Guevara y Catherine Fulop.
En televisión dejó su sello en "Guinzburg & Kids" y "Peor es nada", en
duetos memorables junto al Negro Horacio Fontova. Dejó un hueco gigante al ingenio popular. l