De Luca recuerdo la primera vez que lo produjimos, si mal no recuerdo era también la primera vez que Sumo actuaba en Rosario. Fue en un boliche del bajo, La Fábrica, un show muy recordado para los primeros fans de la banda.

De Luca recuerdo la primera vez que lo produjimos, si mal no recuerdo era también la primera vez que Sumo actuaba en Rosario. Fue en un boliche del bajo, La Fábrica, un show muy recordado para los primeros fans de la banda.
Sumo había generado dentro del público rockero un gran impacto, era distinto y Luca Prodan lo era más aún. La banda pintaba para ser grossa, y arriba del escenario fue muy potente con una escena muy particular.
Una anécdota: en otro boliche, Space –la insignia de las discos en la ciudad donde tocaron todos los rockeros argentinos–, tenían dudas de contratar a Sumo, ya que temían por su público. Hasta que los convencí cuando dije que Luca era italiano. Pepe Domina (el dueño de Space) también es italiano, fue a hablarlo y Luca lo trató de muy buen modo. Entonces Domina reflexionó: "Parece un loco que te va a matar y cuando hablás con él, te lo querés llevar a tu casa". Evidentemente tenía un don de gente muy especial. Ese look que para la época podía ser agresivo, no era nada más que para revelarse ante una sociedad hipócrita en la década del 80.
Sumo fue una de las mejores bandas, no argentina, sino a nivel mundial. Y Luca no era músico, ni cantante, era poeta y la poesía nunca muere.

