Rosario vivirá el 18 de marzo quizás el mayor de los acontecimientos de su
historia si de recitales masivos de rock se habla. La presencia del cantante norteamericano Bob
Dylan en el Hipódromo será difícil de comparar con las ya míticas de Queen, Peter Gabriel y Sting
en el Gigante de Arroyito. No por su calidad musical y mucho menos por su popularidad, sino por su
aura, quizás la más fulgurante de la historia del rock. ¿Por qué, quién es Bob Dylan?
Considerado el alma del rock and roll, por su omnipresencia en la formación y
expresión de los más diferentes artistas, Dylan ha sido fuente de inspiración desde The Beatles
hasta el movimiento punk. Robert Allen Zimmerman, tal su verdadero nombre, es como el Rodolfo
Orozco pergeñado por León Gieco: tocó con todos.
Tuvo de laderos en sus inicios a Joan Baez y Pete Seeger, luego a John Lennon,
George Harrison y Johnny Cash. Y compartió sesiones y escenarios con Joni Mitchell, Neil Young,
Neil Diamond, Eric Clapton, Ringo Starr y Van Morrison. Y como si esto fuera poco, con su
iniciativa, forma en 1988 el supergrupo Traveling Wilburys, junto a Harrison, Roy Orbison, Tom
Petty y Jeff Lynne, líder de Electric Light Orchestra.
Nació en una granja del norte estadounidense en 1941 y rápidamente le
interesaron la música, la política y la literatura. A los 19 años se fue a Nueva York porque su
ídolo, Woody Guthrie, estaba internado en un hospital y fue a visitarlo. Allí cambiaron su vida y
la historia de la música.
Considerado como un profeta de la paz y los derechos civiles por multitudes,
como las 150 mil personas presentes en el cierre del Festival de la Isla de Wight en 1969 o las 800
mil en 1974 en el tour de regreso a los escenarios después de ocho años de ausencia, Dylan cambió
de religión y se casó varias veces, tuvo cuatro hijos, es fanático de las motos y nunca fue lo que
la mayoría cree que es, una estrella de rock.
Prestar atención. Su voz nasal y poco menos que melódica lo hizo original, y su
inmensa discografía lo hace imprescindible para entender nuestro tiempo. La larguisíma lista es
irreproducible, pero algunos hitos pueden ayudar a conocerlo mejor.
Hay que escuchar: "Highway 61 Revisited" (1965), donde está el tema "Like a
Rolling Stone"; "Blonde on Blonde" (1966), un disco doble de gran valor poético que está en los top
ten de la historia del rock; y "Pat Garrett & Billy the Kid" (1973), banda de sonido del filme
que incluye el éxito "Knockin’ on Heaven’s Door".
También se puede oír "Planet Waves" (1974), grabado junto a The Band, sus
legendarios compañeros de ruta, en su mejor momento; "Blood on the Tracks" (1975), mencionada por
los críticos como una obra maestra; "Saved" (1980), de una intensa carga dramática; o "Biograph",
una compilación quíntuple con material inédito. Además, habría que prestarle atención a "Oh Mercy"
(1989), elogiado por su inagotable creatividad; y "Time Out of Mind" (1997), lo mejor del último
tiempo.
Y si alguien quiere verlo hay dos buenos DVDs: "MTV Unplugged" y "The Other Side
of the Mirror" (2007) con actuaciones de 1963 y 1965.
Compromiso social. Catalogado como un músico folk, Dylan fue despellejado en 1965
por incorporar guitarras eléctricas a sus canciones y los hippies lo "enterraron" en 1969 por
tacharlo de "pro-sistema". Pero lejos de la polémica, su preocupación no solamente se centró en la
música, sino en acciones políticas.
Así, participó de los recitales a beneficio de Bangladesh (1971), organizado por
George Harrison; en el Etiopía Live Aid (1985), donde tocó junto a Keith Richards y Ron Wood de The
Rolling Stones; y en el mismo año en el disco "We are the World", junto a Michael Jackson.
Además por defender a los agricultores pobres de EEUU, y por su poesía y
compromiso social, Dylan recibió el premio Príncipe de Asturias, sin su presencia, y siete veces
consecutivas nominado al premio Nobel de Literatura, no sin polémicas mediante. Ya ganó varios
Grammy y un Oscar por la canción "Things Have Changed", de la banda sonora del filme "Fin de semana
de locos" (2000).
Pero tantos nombres famosos y premios no podrán definir a este personaje clave
de la cultura occidental, autodenominado así gracias a su devoción por el poeta Dylan Thomas.
Desde la aparición de su primer disco, "Bob Dylan", en 1962, y como miembro del
Salón de la Fama del Rock and Roll desde 1988, el mito de Dylan no ha parado de crecer, alimentado
también por su hermetismo y su negativa a la exposición medial.
Allí radica la importancia de su arribo, en la oportunidad única que tendrán los rosarinos de
ver a la mayor leyenda viva de la historia del rock.
90 millones
Desde 1962, año de aparición de su primer trabajo discográfico, hasta hoy, Bob Dylan ha vendido
la friolera de 90 millones de copias en todo el mundo.