Rodrigo Abd saca fotos de rollo, superpone los negativos, los revela en una fusión casi accidental. Así surge una técnica, que parece una alquimia, pero es un juego de semblantes y contradicciones. Fotoperiodismo mezclado con arte. Sociedad con ilusionismo.
Todo esto lo vuelca en la muestra Palimpsestos que expone en el Centro Cultural Contraviento (CCC). El origen de la serie se gestó durante su labor como fotoperiodista en Guatemala entre 2003 y 2012, un contexto atravesado por las pandillas, las heridas de la posguerra y la convivencia entre la pobreza campesina y el turismo.
En esos años, una falla de batería en su cámara Hasselblad X-Pan dio origen, casi por accidente, a un lenguaje inédito de superposición e imágenes múltiples que le permitió conectar escenas y sucesos aparentemente inconexos, pero con una relación intrínseca.
De este modo, nacieron estas imágenes panorámicas en las que una realidad no borra la anterior, sino que se imprime sobre ella para crear una obra nueva en la que el azar es el protagonista.
Abd cuenta cómo fue: "Superpongo los negativos sin saber lo que había atrás. Tres superposiciones. Y después lo revelo de manera normal. Es una foto de cómo está en la toma, no superpongo en post producción".
El procedimiento evoca, justamente, a los antiguos palimpsestos —aquellos soportes de escritura que se raspaban para reutilizarse sin lograr ocultar del todo las huellas previas—, permitiendo yuxtaponer capas para retratar una realidad compleja en la que lo sacro y lo pagano, lo indígena y lo mestizo, y la vida y la muerte se fusionan o entrechocan.
Una de las obras de Palimpsestos que expone Abd en el Centro Cultural Contraviento (CCC)
Por lo tanto, se revelan como un documento vivo, capaz de ser leído como en un continente, por qué no en Rosario. Una serie que invita a detenerse a mirar, a hacer memoria. A hurgar en las capas de una historia en la que pasado y presente se entreveran, y aquello que parecía haber quedado atrás sigue latente.
El azar es el protagonista y lo lúdico interviene como procedimiento. La sorpresa aparece con el revelado y muestra entrecruzamientos de imágenes. El prestigioso fotógrafo exhibe en Rosario su trabajo, con textos de Lorena Pahor y edición de Jorgelina Tomasin, en el marco de la temática Patrias del centro cultural.
La relevancia de esta exposición se sostiene tanto en la fuerza de su lenguaje visual como en la distinguida trayectoria de su autor. Nacido en Buenos Aires en 1976, inició su carrera en los diarios La Razón y La Nación entre 1999 y 2003, año en el que se incorporó a la agencia internacional de noticias Associated Press (AP). Continúa documentando conflictos sociales y humanitarios en distintas partes del mundo.
Junto al equipo de AP, recibió el Premio Pulitzer en dos oportunidades (en 2013 por la cobertura de la guerra civil en Siria y en 2023 por la guerra en Ucrania), además del World Press Photo (2013), el Premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia (2016) por su excelencia periodística en América Latina y el Caribe, y el Premio Gabo (2022).
El reportero gráfico Rodrigo Abd en una de sus coberturas internacionales
- En una época dominada por la edición y la inteligencia artificial, ¿qué valor tiene exponer la película tal como salió de la cámara?
Sacar fotos en película es como la magia de no ver lo que estás haciendo, de no saber si está bien expuesto o no, de olvidarte porque no lo ves al instante, entonces redescubrís fotos que tomaste imágenes que hasta se te olvidó que habías tomado. Tal vez el punto más importante de hacerlo en negativo es esto del descubrir, de la espera, de macerar primero en la cabeza.
- ¿Cómo se equilibra el ritmo urgente de una agencia de noticias con la mirada pausada y conceptual que exige un proyecto como Palimpsestos?
Es fundamental tener un trabajo que le baja el tiempo al periodismo. Me conecta con otro tipo de situaciones y me permiten jugar de otra manera, profundizar con reglas no tan estrictas, con creatividad, imaginación, lo lúdico. Y es importantísimo para después volver al periodismo, volver a las reglas con otra cabeza.
Me permite poder habitar esos dos mundos y no quemarme. A veces el trabajo del fotoperiodismo diario es bastante agotador, es muy demandante y está bueno tener esos ámbitos donde confluyen otros tiempos y expectativas.
- ¿La yuxtaposición de capas de esta técnica, busca sintetizar varias ideas en una sola imagen o también opera como contradicción entre esas capas?
El objetivo era explotar con la idea de evidenciar temas profundamente interconectados como sucede en Guatemala con características de su economía, historia y territorio. En ese juego de imágenes mezcladas haya un poco de todo: de confirmación de temas que se relacionan pero también de contradicciones. La técnica le agrega complejidad, y refleja que una sociedad donde las dinámicas no son en blanco y negro.
- ¿La técnica le quita o conserva lo humano?
La idea del trabajo es humanizar. En el fondo no es un experimento químico ni técnico. Si bien no sigue las reglas del periodismo, la idea es documentar de una manera poco tradicional una realidad social, política, económica y humana.
Visitas a la muestra, con entrada libre y gratuita: martes a viernes de 16 a 21. Sábados de 10 a 13 y de 16 a 21. Domingos de 10 a 13. Rodríguez 721.