La empresaria y panelista Marixa Balli se refirió públicamente a la crisis económica que atravesaron los pequeños y medianos comercios durante 2025 y describió un escenario complejo para el sector. En ese contexto, confirmó el cierre de uno de sus locales en el barrio porteño de Flores y admitió que evalúa cambiar de rubro para sostener su actividad.
Balli, que desde hace años es dueña de una marca de calzado con venta mayorista en el centro comercial de La Salada y en Flores, expuso su situación personal y las decisiones que debió tomar para sostener su emprendimiento. “Imaginate cómo está Flores, cerré el local de la calle Bogotá porque no va nadie”, señaló, al describir la caída del movimiento comercial en la zona.
Según explicó, el deterioro de las ventas la obligó a rescindir contratos y a poner todos sus productos en liquidación hasta agotar el stock disponible. La empresaria remarcó que, pese a las dificultades, mantiene empleados, aunque reconoció que la situación no tiene precedentes en su experiencia.
“Tuve que rescindir todos los contratos. Desde 2005 hasta ahora no me había pasado algo así”, afirmó, al graficar el impacto de la caída del consumo sobre su estructura comercial.
“El peor año” para el comercio
En declaraciones realizadas al programa A la Barbarossa, Balli fue contundente al describir el panorama del último año. “El 2025 fue el peor año. No camina gente, no te compran; el público está de muy mal humor y llega un momento que te agota”, expresó.
También sostuvo que la baja en las ventas no responde a una falta de interés por parte de los consumidores, sino a la pérdida de poder adquisitivo. “Ya bajó la venta en Flores, que es el lugar más económico y el polo más importante que tiene la Argentina”, explicó.
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Balli subrayó que la situación que atraviesa no es un caso aislado, sino parte de un problema más amplio que afecta a los comercios barriales y mayoristas. “La gente, cuando tiene un dinerito, compra y lo disfruta”, señaló, al remarcar que el consumo aparece condicionado por la situación económica general.
En ese marco, adelantó que analiza la posibilidad de reconvertir su actividad para adaptarse al nuevo escenario, aunque evitó dar precisiones sobre los próximos pasos.
Pese al diagnóstico crítico, la empresaria se mostró moderadamente optimista respecto al futuro. “Espero que en algún momento cambiemos y podamos mejorar, y que la gente se pueda dar el lujo de comprar algo”, afirmó.