Leandro “Lele” Lovato transita hace largas décadas los escenarios más importantes del folklore argentino. Nacido en Granadero Baigorria, creció en Rosario, donde dio sus primeros pasos con el violín. Discípulo de Sixto Palavecino, histórico violinista santiagueño, no rehúye de su origen urbano. En esa conjunción, entre la música que lo atravesó de chico y para siempre, y el territorio que nunca dejó de elegir para vivir, construyó una sonoridad propia donde conviven “el monte y la ciudad”.
Empujado por Sixto, con quien compartió estudio de grabación pero sobre todo un gran afecto, Lovato lanzó su carrera solista a comienzos de siglo. En 2007, tuvo lugar uno de los grandes hitos de su carrera: ganó el premio Consagración del Festival de Cosquín, uno de los máximos reconocimientos a los que puede aspirar un músico de folklore. De esta manera, se convirtió en el segundo artista rosarino en recibir esa distinción, después de los Trovadores (y antes del armonicista Franco Luciani, que igualaría el mérito en 2010).
Más allá y más acá de ese momento inolvidable, del cual se están por cumplir 20 años, el violinista habitó de manera casi ininterrumpida en el festival. En esta edición, el miércoles 28 de enero abrirá la quinta luna. No es la primera vez que será el primero en subir al escenario Atahualpa Yupanqui, pero asegura que está nervioso como si lo fuera.
“Cosquín es muy importante, es de las fiestas más importantes que tenemos en Argentina, la más representativa sin dudas. Es un privilegio participar el miércoles y nada más y nada menos que en la apertura”, dice Lele. En diálogo con La Capital, Lovato reflexiona sobre la importancia del festival en su carrera, adelanta el espectáculo que armó especialmente para esta ocasión, y reafirma su amor por Rosario.
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- ¿Tenés contabilizadas cuántas veces tocaste en Cosquín?
La vez pasada estaba con un amigo y me hizo la misma pregunta. Nos pusimos a sacar cuentas y hace 33 años ininterrumpidos que voy a Cosquín. En el 2027, cumplo veinte años de la Consagración como solista. Pero antes, desde el 2002 ya estuve en el escenario mayor. De ahí para atrás, tenía más de diez años yendo con Tamara Castro, con el Chaqueño Palavecino y otros artistas.
- Sos uno de los pocos rosarinos que recibió la Consagración. ¿Qué sentís al pensar en ese reconocimiento casi veinte años después?
Somos muy pocos santafesinos incluso. En la historia de la fiesta, que este año cumple 66 ediciones, le dieron la Consagración a Los Trovadores, Soledad Pastorutti, Horacio Guarany, Orlando Veracruz, Franco Luciani y yo. Es un privilegio ser parte de ese puñado.
- ¿De qué manera sentís que ese premio impactó en la proyección de tu carrera?
Es un antes y un después, sin dudas. Sobre todo en esos tiempos. Ahora con la aparición de las redes, hay mucha más información. Antes, llegabas a la gente con el diario, la televisión o la radio. Con tan pocas opciones, Cosquín era un disparador fundamental para poder darse a conocer en todo el país, para llegar al corazón de la gente con un mensaje, con una propuesta. En aquel momento, mi carrera se disparó de una manera que es difícil describir con palabras. Mi hijo más chico nació en enero del 2008, al año siguiente de la Consagración. Lo vi nacer, lo volví a ver a fines de febrero, y después en abril. Como para que se entienda a qué magnitud no parábamos de trabajar. Y esa época coincidió con un buen momento del país, donde había vacas gordas entonces los festivales se hacían por docenas. Después eso cambió. Pero mi Consagración se dio en un momento clave, donde se juntaron varios condimentos que generaron una explosión increíble. Ha sido maravilloso.
Embed - Lele Lovato en Cosquín - Se Siente Argentina
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- Te leí decir que tu presencia constante en Cosquín se convirtió en una prueba de vigencia. ¿Cómo es eso?
Eso lo hablamos mucho con colegas y amigos, de tener que revalidar por qué estamos ocupando ese espacio. Pero yo lejos de renegar de esa situación, me lo tomo muy en serio. Todos los años preparo un espectáculo distinto para Cosquín, no el de rutina de festivales. Todos los años estreno canciones, porque me parece que el Atahualpa Yupanqui merece canciones nuevas y demostrar que estamos vigentes, que se nos siguen ocurriendo ideas. En esta oportunidad, mi temática tiene que ver con la gente de la danza. Yo tengo un vínculo muy hermoso con los bailarines de todo el país porque han sido mis difusores más importantes. Como agradecimiento, voy a hacer un bloque enteramente dedicado a los bailarines que tanto esfuerzo hacen en todo el país. Van a estar representados por el Ballet Oficial de Cosquín. Voy a tocar danzas no tradicionales. Voy a cantar en quechua, voy a hacer un remedio atamisqueño, una zamba alegre, un tuaj. Son todas danzas argentinas que me parece importante que estén presentes en el Atahualpa Yupanqui. He cedido hacer otras canciones, las obligadas que uno sabe que funcionan y que la gente siempre quiere escuchar. Pero hay que salir de la zona de confort.
- Más allá de lo profesional, que tiene que ver con el armado de espectáculos y toda esta preparación, ¿qué te pasa con Cosquín como espacio de encuentro, de reencuentro, de descubrimiento de nuevos artistas?
Para mí es fundamental, hay un sentido de pertenencia muy profundo. Estoy comprometido con nuestro folklore, no me da lo mismo hacer cualquier música. Yo amo el folklore y todo lo que he hecho en mi carrera y en mi vida ha sido en torno al folklore. Y la cuna de nuestro folklore, donde pasan todas las cosas importantes, es sin dudas Cosquín. Ahí se convoca la gente que ama el folklore. Hay un par de propuestas nuevas que descubrí hace poquito y que realmente me emocionan. Hay un chico tucumano, Nacho Cuellar, que cantó el otro día invitado de Los Coplanacu y debe tener 17 años. Es increíble lo que canta. Me emociona porque estos chicos son los que van a empujar para que nuestro folklore siga vigente. Después hay novedades que tienen que ver con movidas regionales como el Chaco Salteño, o la Nación Chamamecera. Pero este chico me sorprendió porque me parece que tiene un potencial increíble para instalarse en todo el país.
Embed - Violinisto de Chacareras - Leandro Lovato - (Video Oficial)
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- También te escuché decir que en los comienzos como solista, en el escenario mostrabas más el virtuosismo, la velocidad, la energía, y que eso fue cambiando con el tiempo. ¿Qué te interesa compartir hoy en día con el publico?
En una primera etapa, uno tiene la juventud, que no es poca cosa. Tiene esa potencia natural, esa vitalidad, y los tiempos de la juventud, que no son los tiempos que estoy transitando hoy. No quiere decir que sea un viejo, pero ya tengo otra perspectiva. En aquel momento yo quería devorarme el escenario, lo corría de punta a punta. Era lo que sentía, lo podía hacer. Quería tocar a la máxima velocidad que permitieran mis dedos, demostrar que yo tenía esa posibilidad con el instrumento. Ahora estoy mucho más tranquilo, no tengo nada que demostrar. Pienso que ahora la música va a ritmo natural de vida. Ahora camino el escenario y mi música va contando historias que fui descubriendo a lo largo de los años, encontrándome con paisajes únicos, con gente única en distintos lugares de nuestro país. Esa gente y esos paisajes aggiornaron mi música y lograron que tenga otro mensaje, otra profundidad, y vaya direccionada en otros sentidos. Ya no es necesario el virtuosismo ni tocar rápido, sino contar historias con las melodías.
- ¿Estás trabajando en material nuevo, además de lo que vas a mostrar en Cosquín?
Estoy trabajando en varias canciones nuevas, y varias composiciones inéditas. Puedo destacar una que vamos a lanzar pronto. Un gato que se llama “Celeste luz”, que compuse con un autor muy prestigioso que era Jorge Milikota, otro santafesino, autor de grandes éxitos como “Jazmín Luna”, “La flor amarilla”. Y la letra de “Celeste Luz” él me la dio en el año 2008 y yo le puse música. Pero nunca la grabé. Buscando canciones para la producción nueva, encontré una carpeta donde hay una frase escrita por Jorge de puño y letra que dice: “Para mi querido Lele Lovato, que su música me huele a tierra mojada”. La canción es un gato que habla de la luz del pueblo, de cosas muy profundas que él tenía facilidad de escribir. Me emocionó hasta las lágrimas. Jorge falleció hace no tanto tiempo y no pudo escuchar cómo quedó. Por todo esto creo que es una de las más destacables de lo que se viene, pero también hay gatos, chacareras, zambas, todo nuevito y siempre pensando en nuestros bailarines. Grabé el tuaj que voy a estrenar el miércoles en Cosquín.
Embed - Leandro Lovato - Gatito del Violinero - (Video Oficial)
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- En una entrevista que diste en Cosquín hace varios años dijiste que en tu violín están el monte y la ciudad. ¿Cómo sentís que se expresa eso hoy en tu música?
Es hermoso esto que decís porque eso es mi violín. Yo no soy nacido en el monte, orgullosamente me desarrollé en Rosario. Mi Rosario hermoso. Nunca me pude ir de mi Rosario. En los noventa, cuando fui parte del proyecto de Tamara Castro, me instalé un tiempo en Buenos Aires. Pero cuando pude arrancar con mi proyecto solista, me vine para acá porque mi Rosario siempre tiró. Yo por más que toque melodías del monte, canciones que tienen que ver con el campo y otros paisajes, siempre está en mí la parte urbana, el color urbano. Mi formación y mi vida tienen que ver con eso, así que mi música tiene que ver con eso también, con esa conjunción entre dos mundos: el mundo del campo, con su tranquilidad y sus sonidos, y los tiempos de la ciudad, las corridas y sus ruidos. Creo que ese encuentro de esos universos resume mi violín y por eso yo toco la chacarera a mi forma, que es distinta a la que tocaba Sixto o lo que toca alguien del chaco salteño. Mi violín suena distinto, tiene otros condimentos.