El actor español José Sacristán tiene en escena en su país desde hace cinco años la obra “Señora de rojo sobre fondo gris”, a la cual definió como “una historia de amor interrumpida por la muerte”. “Pero no del todo, -apuntó- porque mientras somos amados y recordados, no desaparecemos del todo. Hay algo esperanzador en la memoria del amor”. En este regreso a Argentina después de más de una década, el intérprete aborda la adaptación de una novela de Miguel Delibes, el mismo autor de “Los santos inocentes” llevada al cine en 1984, que se presentará hoy, a las 21, en el teatro Astengo (Mitre 754).
Días antes del espectáculo, el artista habló con La Capital y recordó el estrecho vínculo que mantiene con el país, contó por qué elige hacer teatro y cuál es el proyecto que, a sus 85 años, lo espera cuando regrese a España. “Tranquilo en casa yo no estaría jamás, de ninguna manera. Mientras la madre naturaleza me siga autorizando a seguir activo, lo seguiré estando. No voy a dar el espectáculo patético de andar arrastrándome por los escenarios, pero mientras esté lúcido y tenga la suficiente vitalidad, seguiré con mi trabajo porque lo disfruto como el primer día”.
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El actor interpreta a un pintor acosado por la pérdida de su esposa y el dolor por su hija detenida por sus actividades políticas.
¿Cómo llega la posibilidad de esta gira por Argentina y en particular en Rosario?
En realidad no hago distingos entre unos públicos y otros, simplemente trabajo celebrando la vuelta a Argentina y la acogida que vengo recibiendo como siempre. Pero para mí el hecho de trabajar para los argentinos es una satisfacción en sí, sea donde sea y el lugar que sea. La última vez estuve en 2011 haciendo un espectáculo, con el que estuve en Rosario, con poemas de Antonio Machado y con mi amigo Facundo Ramírez en el piano.
¿Por qué eligió esta obra?
Es una cosa muy importante para mí porque tuve el privilegio de ser amigo de Miguel Delibes. Es la obra más personal suya, cuenta la peripecia y la muerte de su mujer y como todas las obras de Delibes tiene la particularidad del manejo del lenguaje, de su mirada sobre el ser humano en cuanto a lo que se refiere a la vida, la muerte, el amor, el dolor. Es formidable en todos los aspectos. Como actor celebro poder disfrutar de un material dramático maravilloso y como ciudadano rendirle un homenaje a un amigo. Un hombre de una categoría moral, no sólo como profesional de la literatura, sino como ser humano, poder rendirle un homenaje diario es un valor añadido que yo disfruto y celebro.
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Sacristán y Federico Luppi en "Un lugar en el mundo" (1992), dirigida por Adolfo Aristarain.
¿De qué manera lo representa el texto?
Fui amigo de Miguel Delibes y me representa en la medida en que coincido con él, y ya me gustaría estar a su altura, por supuesto, en su mirada sobre el ser humano y su atención al mundo de los más necesitados, por así decirlo. Pero sobre todo su mirada de la condición humana, entre la vida y la muerte. En este caso es el relato de una historia de amor interrumpida por la muerte, pero no del todo porque mientras somos amados y recordados no desaparecemos del todo. Hay algo esperanzado en la memoria del amor. Y ahí me siento totalmente identificado con el autor.
La obra está ambientada antes de la transición a la democracia, con Franco en el poder. ¿Cómo incide eso en la la trama?
Está ambientada en el 75, justo con Franco agonizando. El hecho histórico está como telón de fondo. Su hija y su yerno están encarcelados por motivos políticos, pero el centro de la acción, lo importante de la novela, es la peripecia personal de este hombre con el acontecimiento doloroso que tiene que vivir. Lo que ocurre en la España está como telón de fondo y lógicamente expuesto con toda su realidad, pero insisto, es sólo un telón de fondo.
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Cecilia Dopazo, Sacristán y Luis Brandoni en "Convivencia" (1994), de Carlos Galettini.
Teniendo en cuenta que no viene a Argentina desde 2011, ¿cómo fue el reencuentro con el público?
Formidable. He estado en el San Martín y las localidades se habían agotado antes de debutar. La gira está yendo estupenda. Vuelvo a decir que estoy muy agradecido a la respuesta.
Durante su larga relación con Argentina, trabajó en varias películas como “Un lugar en el mundo”, “Roma”, “Convivencia”, e inclusive vivió un tiempo en Argentina. ¿Cómo ve al país hoy con respecto a aquél que vio por última vez en 2011?
Me cuesta trabajo... Yo debo ser prudente a la hora de hablar de un país que me acoge como lo hace este con tanto cariño. Y normalmente, esto es una cuestión que tenéis que resolver vosotros. Ayer precisamente hubo unas elecciones (la entrevista se realizó al día siguiente de las Paso). En principio, a mí el hombre más votado no me parece un hombre de confianza, pero no debo meterme donde no me llaman y por lo tanto, yo encuentro otra vez el mismo cariño, el mismo entusiasmo por mi trabajo y por mi persona, lo agradezco, lo celebro y me callo.
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Sacristán durante el rodaje de "El muerto y ser feliz" (2012), de Javier Rebollo. Parte del film se rodó en Roldán y Rosario y por este trabajo el actor recibió su primer Goya como mejor protagonista masculino en 2013.
Y al revés, ¿qué mirada tiene sobre la altísima inmigración de Argentina y países de Latinoamérica hacia España?
No, no, seguramente cuando alguien se va será porque no está del todo de acuerdo, o conforme o no está bien. Como nos pasó a nosotros durante muchísimos años. Cualquier interpretación que yo pueda hacer puede estar contamina por una forma de opinión que no quiero dar. Simplemente, los problemas vuestros son vuestros, y bastante tengo yo con los problemas de mi país, que no son pocos.
¿Cuál es el trabajo que mejores recuerdos de los que hizo en Argentina?
Todos por igual, desde que hice “Una jornada particular”, con Charo López, hasta el recital de poemas de Antonio Machado, las películas, el teatro, el programa que hice en radio Rivadavia del que guardo un gran recuerdo. Sería hacer un agravio comparativo si distingo a unos de otros. No, no, todos por igual.
¿Qué supone esta gira para usted, cuando ya tiene una carrera reconocida en gran parte de Iberoamérica y varios de los premios importantes, incluido el Goya de Honor?
Bueno, España, Buenos Aires, Uruguay y para de contar... Hubo un acuerdo entre el Ministerio de Cultura y el San Martín y una empresa que permitieron hacer la temporada en el San Martín y hacer la gira. A mí me apetecía muchísimo puesto que llevo cinco años haciendo “Señora de rojo...” y terminar en Argentina, y así sucederá porque en enero ya empiezo a ensayar otra cosa. Pero me hace muchísima ilusión y me siendo muy honrado y agradecido por la propuesta de acabar esta obra en Argentina, pero no es una idea mía.
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Héctor Alterio, Oscar Martínez y Sacristán en la obra "Dos menos" (2008).
¿Cómo lleva la idea de seguir trabajando después de una carrera que ya tiene 60 años? ¿Cuál es el secreto para seguir subiendo al escenario o ir a un set con el mismo entusiasmo?
No hay secreto. Amo mi trabajo. Mi trabajo y mi vida van de la mano desde hace ya 70 años. Tengo la suerte de poder elegir y confío. Tengo la fidelidad de un número de personas que me permiten hacerlo. Amo mi trabajo y por lo tanto todo aquello que tiene que ver con mi trabajo lo sigo haciendo con alegría y la vitalidad que le corresponden a los 85 años que he cumplido.
No siente el impulso de quedarse tranquilo en su casa.
No, no, no... De ninguna manera, tranquilo en casa yo no estaría jamás. Mientras la madre naturaleza me siga autorizando a seguir activo, lo seguiré. No voy a dar el espectáculo patético de andar arrastrándome por los escenarios, pero mientras esté lúcido y tenga la suficiente vitalidad seguiré con mi trabajo porque lo disfruto como el primer día.
Participó también en varias series por streaming, “Alta mar”, “Velvet” y “Tiempos de guerra”. ¿Cómo le resultó esa experiencia? ¿Hay una transformación irreversible en los modos de consumo también en el espectáculo?
A la hora de hacerlo, para empezar ya no existe el celuloide, pero por lo demás, la forma de consumo ha cambiado considerablemente con las plataformas, los teléfonos móviles, las tabletas, todo es enorme y se multiplica cada vez más. Pero la verdad es que me da igual porque hacerlo bien es igual de difícil en la tele, el teatro o el cine. Lo único es que los tiempos de la televisión ya me molestan un poco, la cantidad de horas de rodaje, pero por lo demás no hago distingos, lo disfruto exactamente igual y me parece muy bien cualquier oferta de trabajo que se me haga.
¿Qué está preparando para cuando termine esta gira?
“La colección”, una obra de Juan Mayorga que estrenaremos en marzo en el Teatro de la Abadía, de Madrid. Y para plataformas hay algunas cosillas, pero los tiempos de la tele me molestan un poco. Prefiero atender al teatro de momento, porque no me gusta madrugar. Ya no quiero madrugar más.