Con 22 años de carrera, un trabajo sostenido y creatividad, Matilda se convirtió en uno de los referentes más fuertes del eletropop argentino. El dúo formado por Juan Manuel Godoy e Ignacio Molinos nació en Rosario en 2001, y de a poco se transformó en una novedad en la escena con sus influencias del postpunk y el tecnopop de los 80, sus shows bailables y letras que no le escapaban a la realidad social (casi siempre conflictiva) que nos rodea. Su música fue elogiada por medios especializados y artistas como Julieta Venegas y Santiago Motorizado. Y en vivo también llegaron a Buenos Aires y a distintas provincias del país. Ahora el dúo acaba de editar su séptimo disco, “Bailando en la tempestad”, y el próximo sábado 28, a las 21, lo presentará con un show en el Galpón 11 (Estévez Boero 980).
En diálogo con La Capital, el cantante Juan Manuel Godoy habló del nuevo álbum, de tener a Litto Nebbia como invitado, de ser reconocidos en lugares lejanos y de crear en épocas de crisis. “Hacer canciones es un salvavidas”, aseguró.
—¿Cómo se gestó “Bailando en la tempestad”? ¿Qué lo distingue de sus discos anteriores?
—Las canciones que reunimos en este nuevo álbum están atravesadas por las experiencias que nos tocó vivir en los últimos años y temas sobre los cuales nos gusta conversar o nos llaman la atención: la violencia, la pandemia, las pos verdad, el trabajo mal pago y la nostalgia de tiempos que no volverán. Eso en cuanto a lo lírico, que obviamente termina por influenciar ciertos aspectos musicales de lo que va a ser la sonoridad y la producción final del álbum. A diferencia de los dos anteriores, este disco es quizá el más oscuro. En cada disco que hacemos intentamos que la brecha entre lo que imaginamos y lo que producimos sea cada vez más corta, y con este nuevo trabajo sentimos que esos dos puntos quedaron bastante cerca.
—En “Lejos del centro” participa Litto Nebbia. ¿Cómo se dio el encuentro con Litto? ¿Qué comentarios les hizo sobre la canción?
—En 2014 Nacho produjo artísticamente “Mañana, homenaje a Los Gatos”, un álbum donde diferentes grupos de la escena indie rosarina de ese entonces grabaron versiones del grupo fundador del rock nacional. Ahí quedó un contacto con Litto y Alexandra, su mujer. Cuando comenzamos a producir “Lejos del centro”, Nacho, como haciendo un chiste, dijo: “Estaría buenísimo que Litto cantara en esta canción”. La idea se fue volviendo más seria y nos tiramos a la pileta. Le escribimos a Alexandra, porque Litto no usa celulares ni redes sociales, y ella nos hizo el lobby y lo convenció. El contacto fue a través de mails. Era una época donde todavía había restricciones de circulación por la pandemia, pero ni bien Litto pudo salir, lo grabó. Nos comentó risueño que el electropop era un género que nunca había abordado y que a sus fans les iba a parecer raro, pero quedó muy conforme con el resultado final, según le comentó a su productor Mario Sobrino.
—¿El público de Matilda es mayormente gente que vivió la época de oro del tecnopop o también hay jóvenes que tal vez nunca se acercaron a grupos como Depeche Mode, Erasure o Virus?
—Cuando arrancamos a tocar en 2001 puede ser que hayamos tenido un público que había vivido la era de oro del tecnopop en los ochentas. Pero por suerte, a lo largo de estos 22 años que llevamos tocando juntos, siempre hubo renovación en el público, y si hoy vas a a un recital nuestro vas a encontrar a alguien de más 50 bailando junto a un pibe o piba que acaba de terminar la secundaria, y mucha infancia también que son hijos de los de 50.
—En 2020 fueron elegidos para participar de la Semana de la Música de San Pablo. Y también fueron elogiados en Japón por la revista “Latina”. ¿Son un grupo que trabaja para ser reconocido afuera o esto se dio de casualidad?
—Sin ser unos especialistas, desde nuestros comienzos siempre entendimos que internet y sus herramientas eran una posibilidad muy poderosa, sobre todo para un proyecto sin estructura editorial como el nuestro. Siempre tendimos puentes en diferentes ciudades y países, ya sea yendo a tocar o haciendo circular nuestra música a través de blogs y portales. Además eso es un termómetro para lo que hacés. Es fácil que en tu propia ciudad, donde tus lazos sociales son fuertes, la gente acompañe el proyecto, pero cuando tu música llega a lugares lejanos donde sos un total desconocido y lo que hacés gusta, es un buen indicador de que los que estás produciendo va más allá de tu círculo, y eso es gratificante.
Matilda - Lejos del centro feat Litto Nebbia (Video oficial)
—Después de la pandemia se reactivó mucho el circuito de recitales y festivales. ¿Cómo les fue a ustedes en ese sentido?
—La verdad que muy bien. Los primeros shows fueron muy lindos porque se notaba que la gente estaba muy entusiasmada por volver a vivenciar un show en vivo, bailar y encontrarse con otros. De a poco volvimos a un ritmo similar de shows previo a la pandemia. Nosotros no lo sufrimos tanto porque ya tenemos un circuito armado. Pero lamentablemente los espacios para tocar son cada vez menos y eso es un problema para bandas que recién arrancan y no tienen donde desarrollarse.
—El mainstream actual parece estar completamente monopolizado por el trap, el reggaeton, el hip hop y subgéneros asociados. ¿Escuchan estos estilos? ¿Les gusta lo que suena en todos lados?
—El problema no son esos géneros, siempre va a haber géneros que te gusten más o menos. El tema es que la industria, desde que aparecieron las plataformas de streaming, tiene el control total: manejan las listas de canciones y videos que la gente escucha y ve, invirtiendo dinero y quedándose con gran parte de la ganancia de los artistas que trabajan con ellos. Ellos imponen esos géneros. El mercado está súper atomizado e infantilizado. La música para adultos ya casi no existe.
—Ustedes se formaron en 2001, en una época de crisis económica, muy conflictiva a nivel político y social en la Argentina. Ahora también estamos atravesando una enorme crisis. ¿Cómo resistir desde la cultura en estos tiempos convulsionados?
—En aquel entonces ponernos a hacer canciones fue un salvavidas, y de alguna manera lo sigue siendo. Si nos ponemos un poco filosóficos te digo que la vida no tiene mucho gollete, cada uno se va inventando cosas y generando afectos que le dan sentido. En nuestro caso la música es algo neurálgico, y además hacemos algo que muchas veces le brinda un momento de alegría a los demás y que también genera sentido. Estos tiempos convulsionados y adversos son el momento donde hay que hacer el esfuerzo para dar lo mejor de sí como persona y como creador.
Matilda - Una Visión (Video oficial)