Habían pasado pocos minutos de la medianoche del sábado cuando el show llegaba a su fin. Pero antes de salir por la Puerta 2 de Hipódromo de Tandil, un tapialcito en la vereda de enfrente se llenaba de pibes que obnubilados por lo que veían sacaban una foto tras otra.
Subirse a ese sitio era una invitación irrestible para ver la marea humana de más de 80 mil personas que se desconcentraba tras presenciar el recital del Indio Solari. El de mayor convocatoria de su etapa solista, y para muchos, el mejor de sus vidas.
Decenas de colectivos, autos y combis partieron el viernes por la noche de Rosario hacia la ciudad del sur bonaerense donde el eterno cantante se aprestaba a dar el único espectáculo del año, y la previa a su nuevo disco —“El perfume de la tempestad”—, que saldrá a fin de año. Será el sucesor de “El tesoro de los inocentes” y “Porco Rex”, los dos trabajos realizados tras la separación de Los Redondos en 2001.
“Un gran remedio para un gran mal”. Los trapos, remeras y banderas multiplicaban por doquier las frases que el Indio Solari inmortalizara a través de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Aunque también estaban de las otras, las que reproducían la pluma del pelado más famoso del rock nacional en su etapa solista.
Miles de historias podrían contarse de la previa de los shows de Solari, aunque sólo desde el corazón y de esas finas líneas de texto de canciones que conmueven a los pibes se podrá entender esa lealtad hacia Solari y Cía. Es cierto, desde 2001 no comparte el escenario con Skay y el resto de la banda ricotera. Pero lo vivido el sábado por la noche fue un precioso deja vú que reafirma que el espíritu de Patricio Rey está más vivo que nunca.
Tres pantallas gigantes en el escenario, cuatro más distribuidas a lo ancho del campo y un sonido impecable fueron el soporte tecnológico que acompañó el recital del Indio y su banda, Los fundamentalistas del aire acondicionado, donde la batería de Hernán Aramberri y la guitarra de Baltasar Comotto hicieron vibrar el césped de Tandil.
Del recital, basta mirar la lista de temas que Solari eligió para tocar durante las más dos horas que duró la cita para comprobar que fue un show redondo por dónde se lo mire. Si hasta se dio el lujo de abrir con un potente cover de “Jugo de tomate frío” de Manal. “Si consiguen el primer disco de Manal, recomiendo escuchen esos blues. No se volvió a hacer algo igual”, recomendó desde el escenario el calvo rockero. Promediando el recital volvió a sorprender con otro homenaje: “Post–crucifixión”, de la época del Flaco Spinetta en Pescado Rabioso.
































