“Rompan todo”. Con solo dos palabras, cualquier rockero que así se identifique, linkeará esa cita con Billy Bond. Es que un 20 de octubre de 1972, el líder de La Pesada del Rock dijo eso (¿o no?) en un festival realizado en el Luna Park para manifestar su rechazo a la represión policial que ocurría en ese show contra parte del público al que después se lo llamó como “una horda de hippies”. Esa manifestación de rebeldía, en medio de la dictadura, fue una marca tallada a fuego sobre este músico, cantante y productor que, a más de 5 décadas de aquel hecho, hoy lanza un libro por editorial Planeta titulado justamente “Rompan todo. Memorias revueltas”. En una edición atípica, por la elección del diseño, con tipografías distintas en cada capítulo y con fotografías de los años iniciáticos del movimiento que hoy se conoce como rock nacional o rock argentino, el libro atrapa desde el principio al fin, con una dinámica pensada en formato serie, ya que se divide en cuatro temporadas: El desacato; El increíble hombre de la(s) cueva(s); Los años pesados y Cosas maravilhosas. En un recorrido cronológico, el autor cuenta desde sus primeros pasos cuando nació en La Spezia, entre Génova y Livorno, con el nombre de Giuliano Canterini y cómo fue que surgió el nombre artístico Billy Bond. Pero lo más interesante es leer cómo fue el derrotero de figuras emblemáticas de los años 60 y 70, desde Tanguito hasta Sandro; su vínculo con Charly García y Serú Girán; la verdad de los tres boliches La Cueva o las técnicas de grabación que formaron el ADN del rock de estas latitudes. Sorprenden algunos datos sobre una cena con Astor Piazzolla o cómo grabó los discos de Donna Caroll y Jorgelina Aranda. El sube y baja de conocer la fama y el hambre, como sólo un rockero como Billy Bond, capaz de romper todo y no morir en el intento, puede contarlo.



























