Miles de argentinos que eligen Brasil como destino para sus vacaciones de verano deben tener en cuenta una advertencia clave antes de ingresar al mar: no todas las playas se encuentran en condiciones aptas para el baño. En distintos puntos del país, especialmente en zonas muy concurridas por turistas, los organismos ambientales difunden informes periódicos sobre la calidad del agua.
Uno de los estados más visitados es Santa Catarina, donde el Instituto del Medio Ambiente (IMA) monitorea de manera constante más de 250 puntos costeros. Según los relevamientos más recientes, cerca de dos tercios de las playas analizadas se encuentran habilitadas para el baño. El informe incluye sectores de destinos muy populares como Camboriú, Bombas, Bombinhas y Florianópolis.
De acuerdo con reportes periodísticos especializados, el porcentaje de playas aptas puede variar semana a semana. Estas fluctuaciones suelen estar relacionadas con factores climáticos, como lluvias intensas, y con deficiencias estructurales en los sistemas de saneamiento, un problema que persiste en algunas regiones costeras del país.
Especialistas en salud advierten que el contacto con aguas contaminadas puede provocar diversas enfermedades, entre ellas gastroenteritis, hepatitis A, cólera, fiebre tifoidea, dermatitis, conjuntivitis, otitis y afecciones respiratorias. La gastroenteritis es una de las patologías más frecuentes y suele manifestarse con diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y fiebre.
En los últimos meses, estados como Santa Catarina y San Pablo registraron brotes de gastroenteritis viral, lo que reforzó los controles sobre la calidad del agua en las playas. Desde la Compañía Ambiental del Estado de San Pablo (Cetesb) aclararon que el hecho de que una playa sea considerada inadecuada no implica que todas las personas que se bañen vayan a enfermarse, ya que el riesgo depende tanto de las defensas individuales como del tipo de exposición.
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En la misma línea, Matheus Bonfim, director de Comunicación del Instituto de Ambiente en Red, entidad responsable del Programa Bandera Azul en Brasil, explicó que el país ha intensificado los esfuerzos de monitoreo y difusión del estado de las playas para informar tanto a turistas como a residentes. No obstante, reconoció que en algunas regiones la infraestructura de saneamiento básico sigue siendo un desafío pendiente.
En el estado de Santa Catarina, la señalización es clara: la bandera roja indica que el agua no es apta para el baño, mientras que la bandera azul señala condiciones favorables. En general, en las playas brasileñas se utiliza un sistema de colores: verde o azul para aguas aptas y rojo para aquellas no recomendadas.
Para reducir riesgos, los especialistas aconsejan evitar las playas señalizadas como no aptas, no ingresar al mar después de lluvias intensas, mantenerse alejados de desembocaduras de ríos, arroyos o canales y evitar tragar agua de mar.
Antes de viajar o una vez allí, es posible consultar el estado de cada playa a través de los organismos oficiales de cada estado:
• Santa Catarina
Instituto do Meio Ambiente (IMA)
https://balneabilidade.ima.sc.gov.br
• Paraná
Instituto Água e Terra (IAT)
https://www.iat.pr.gov.br
• Río de Janeiro
Instituto Estadual do Ambiente (INEA)
https://www.inea.rj.gov.br
• Bahía
Instituto do Meio Ambiente e Recursos Hídricos (Inema)
https://www.ba.gov.br/inema/
• San Pablo
Companhia Ambiental do Estado de São Paulo (CETESB)
https://cetesb.sp.gov.br