Al igual que en el Congreso, intentó condicionar a la dirigencia ante la sociedad cuando anunció que si le aprueban la ley Bases y el paquete fiscal avanzará hacia una reducción de impuestos. Una zanahoria para la sociedad y una amenaza de garrote para la casta.
También, como en la apertura de sesiones, Milei se calzó la banda presidencial. Un gesto para reforzar autoridad, al filo del cosplay.
El acto frente al Cabildo mediterráneo tuvo una previa picante con choques cuerpo a cuerpo entre las fuerzas de seguridad y sindicatos y movimientos sociales, los villanos perfectos en la narrativa libertaria.
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Más inquietante fue el duro mensaje que pronunció en la catedral porteña el obispo de Buenos Aires, José Ignacio García Cuerva, y que Milei debió escuchar estoico.
Presente en los barrios donde la crisis pega sin misericordia, la Iglesia ve con preocupación el deterioro de la situación social y toma distancia de un experimento que hace culto del individualismo extremo y cuestiona el credo comunitarista del catolicismo, reforzado con el papado de Francisco.
El desplome de 8,4% interanual de la actividad económica que difundió el Indec sepulta la ilusión de una recuperación en V y anticipa un invierno frío en los bolsillos y caliente en las calles.
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Monitoreo de daños
Un día después de minimizar los daños y decir que “si la gente no llegara a fin de mes, se estaría muriendo en la calle” Milei recalculó e intentó mostrar algo de empatía, que no es precisamente uno de sus fuertes. “Tengo claro que estos primeros cinco meses han sido difíciles para todos, sobre todo para la mayoría de los argentinos que heroicamente están poniendo el cuerpo por la tierra”, remarcó.
Una chispa puede encender la pradera. Sobre todo en el interior. El conflicto sin salida a la vista en Misiones puede desbordar las fronteras de la provincia mesopotámica y generar un efecto contagio. Con mayor o menor holgura en sus cuentas públicas, según el caso, todos los gobernadores sufren el movimiento de pinzas que significan el impacto de la recesión sobre la recaudación y el ahorcamiento presupuestario al interior.
La contracara del federalismo en defensa propia de los gobernadores, que habilita nuevos puentes políticos, como el que construyeron Maximiliano Pullaro y Axel Kicillof, es la provincialización a la fuerza de políticas y conflictos. Otro homenaje a Carlos Menem por parte de Milei.
El caso del transporte es paradigmático. El gobierno nacional aumentó los subsidios en Buenos Aires para congelar la tarifa y los cortó de cuajo en el interior. Cambio de roles y objetivos: Milei llegó al gobierno por las provincias pero la gobernabilidad se juega en el Amba.
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Por ahora, Milei logra apalancarse sobre su imagen, aunque los tiempos se acortan y la sociedad reclama mayor solidez al precario andamiaje político del presidente.
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Según un estudio de los consultores Viviana Isasi y Julio Burdman, la percepción positiva de Milei subió a 54% y logró armar una base heterogénea de apoyos entre los que predominan jóvenes entre 16 y 35 años, trabajadores precarizados y personas religiosas.
Por eso, la usina comunicacional instalada en Casa Rosada machaca con varias ideas fuerza, como el cambio versus la casta, el antiestatismo furibundo y el conservadurismo.
Sin embargo, el informe de Isasi y Burdman muestra señales de alerta para el gobierno: 51% desaprueba la gestión y 47% está en desacuerdo con la ley Bases (frente a 44% que está de acuerdo y 9% que no sabe).
Los investigadores detectan un sentimiento de “sufrimiento útil” pero en un clima donde se acorta la paciencia: 48% no está dispuesto a esperar, 25% hasta fin de año y 23% sin plazo.
Personajes
En ese marco, la movida en el Luna Park fue un evento minuciosamente construido en contraste con un acto político tradicional. Al menos, arriba del escenario.
Allí Milei mostró a dos de sus personajes: el rockstar y el catedrático. Ambas performances refuerzan el imaginario que Milei quiere vender: alguien diferente a la élite política y que sabe de economía. Un combo que contiene una constatación verificable —no gobernó y no tiene responsabilidad por los fracasos económicos— y una promesa: puede resolver los problemas.
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Milei, en la portada de la histórica revista estadounidense Time.
La movida en el mítico estadio porteño le sirvió a Milei para movilizar y cohesionar a su base de apoyo, tapar con música —al menos por un rato— el coro de grillos en el Congreso y los ruidos internos en el gabinete y proyectar su marca personal.
Milei considera que quienes pretenden enfrentarlo con rivales de cabotaje y ya juega en las grandes ligas de la política global. Sin embargo, una cosa es la fama y otra el prestigio, como lo refleja el perfil sin concesiones que dibujó la corresponsal de la revista estadounidense Time.
La amenaza que acecha al prestigio internacional de Milei es que, mal que le pese, no es un teórico sino un presidente que está ejecutando, según sus palabras, el mayor ajuste de la historia de la humanidad, con una herencia que se pesa en toneladas y con escasos recursos políticos. Marx podría decir, más allá de los errores y límites del socialismo real, que El Capital no se mancha.
Riesgos
El acting de Milei genera reacciones curiosas. Por ejemplo, en el peronismo. Personas que durante más de una década hicieron un culto a la infalibilidad de la jefatura política, los discursos largos y con pretensiones teóricas y el aguante militante se escandalizaron con el espectáculo en el Luna Park.
Les resulta inconcebible el surgimiento de un antikirchnerismo plebeyo, que recluta jóvenes que ven a Cristina y su círculo como parte del establishment y se muestran distantes del imaginario peronista.
De todos modos, tanto La Libertad Avanza como el nuevo sistema político todavía están en formación. El anclaje social del oficialismo dependerá, además de si el presidente apuesta a un menemismo del siglo XXI o un Juntos purgado de palomas, de la marcha de la economía y, en particular, de las decisiones de Milei.
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Partidarios de Milei en las inmediaciones del estadio Luna Park.
AP Photo/Gustavo Garello
Pese a la desaceleración de la inflación la pax cambiaria se resquebraja y el ovacionado Toto Caputo tuvo que intervenir en la city ante el movimiento del dólar, un termómetro de la gobernabilidad.
El aire también se torna espeso puertas adentro del búnker libertario. La tendencia hacia el internismo faccioso, los déficits de gestión y el método de conducción de Milei, que parece alimentar la incertidumbre y la competencia entre los miembros de su equipo, parecen apurar un recambio en el gabinete.
Las condiciones del nuevo Pacto de Mayo
Otra vez, aparecen la ley Bases y el paquete fiscal como materias centrales para evaluar el rendimiento del equipo. Aprobar las leyes sumaría puntos al ala política. Especialmente a Guillermo Francos, una especie de canciller frente a la casta.
“Estamos trabajando para que salga. Los senadores tienen que poner su parte. Muchos dicen que quieren, pero si todos los senadores pretenden sacar todo es imposible. Milei quiere la ley, que le tenga confianza a la casta es otra cosa”, dicen desde el oficialismo.
Con pocos dirigentes con experiencia en la alta gerencia pública y tropa escasa para cubrir casilleros, Milei tiene una dificultad extra para buscar recursos humanos: la ofensiva de Macri sobre Bullrich en el PRO y el enfriamiento de una alianza con LLA.
A eso se suma que el radicalismo, Hacemos y Unión por la Patria empezaron a sondear acuerdos parlamentarios sobre jubilaciones y fondos educativos. Un giro inesperado en la trama en la que Milei se ve como el héroe y defensor de la libertad.