El Newell's de Mauricio Larriera no puede despegar. Todavía no consiguió esa plataforma que lo meta de nuevo en zona de clasificación, en esta Copa de la Liga que comenzó a enturbiarse con tres derrotas al hilo que frenaron el envión inicial y con errores de los árbitros que desenfocaron cada intento de exhibir una reacción confiable y crecer como expresión colectiva. En la igualdad 2-2 ante San Lorenzo en el Coloso, la fallida intervención de Andrés Merlos en el primer tanto de Adam Bareiro para el ciclón multiplicó los ruidos, la bronca en estado de ebullición, y los reclamos por la sucesión de desaciertos por parte de los jueces que desde hace dos temporadas persiguen y atentan contra la suerte rojinegra.
El actual DT leproso al principio trató de ubicarse en un rol contemplador, de tono bajo y conciliador, para tratar de enviar mensajes de carácter propositivo y para que sus muchachos no se dejen envolver en mantos paranoides.
Pero esta vez, mucho más rápido de lo esperado, el entrenador remarcó que por las “injusticias” sufridas, decidió salir del papel de “caballero” para no transformarse en un “estúpido”. Y desde esas palabras de quejas crudas y públicas en la conferencia de prensa posterior a la polémica parda con San Lorenzo, reconoció que con su Newell’s “están pasando cosas muy extrañas” y que no puede callarlas.
La reiteración de equivocaciones de los árbitros contra este equipo ya sacó de eje al conductor del plantel, promediando la fase de grupos y cuando todavía falta mucho para atravesar el tramo de definiciones en esta competencia. Es que en el trayecto de este conjunto aparecieron situaciones indignantes que le quitaron serenidad al andar leproso y que lógicamente despertaron comparaciones con el ciclo anterior, en el que Gabriel Heinze también apuntaba una serie de fallos incomprensibles que siempre conspiraban contra las posibilidades de Newell’s.
Larriera se terminó convenciendo de este influjo que atormenta a Newell’s en estos últimos tiempos. Y que lo llevó a expresar a su manera este severo condicionante, que no permite direccionar con libertad y templanza todos los esfuerzos del grupo que tiene a cargo.
En la previa del clásico, Leandro Rey Hilfer expulsó a Ever Banega, el estandarte, la figura y el jugador más importante del plantel. El 10 fue con la pierna en una posición que se prestó para que el juez se vista de verdugo de ocasión, postura celosa que no repitió minutos después con una patada de atrás de José Sosa a Gustavo Velázquez.
Esa roja a Banega afectó el ánimo grupal y puso a todos en estados alterados que se enrarecieron aún más en el choque ante Central, con la posición de la visita de no jugar, de cortar siempre y de hundir a Newell’s en sus propios nervios. A eso, Hernán Mastrángelo le sumó la omisión de un empujón de Mallo a Glavinovich en el área auriazul.
Críticas a Merlos
Frente a San Lorenzo, Merlos siguió encendiendo las críticas con su determinación de otorgar el primer gol de Bareiro, cuando había agarrón y falta previa a Glavinovich. A pesar de las consultar al VAR, que estaba a cargo de Sebastián Zunino, el juez principal no fue a ver la jugada a la pantalla de pie y otorgó la anotación.
A los 35’ de la etapa inicial, cuando Newell’s se había puesto arriba merecidamente con gol de Panchito González, rápidamente llegó la respuesta de la visita que caló muy duro y multiplicó los nervios de los jugadores rojinegros.
En la jornada del lunes, en las redes fueron apareciendo distintas filmaciones donde se ve claramente la falta del delantero santo. Una cámara de ESPN expuso ese tremendo error arbitral y encendió los cuestionamientos de los hinchas.
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En todos los programas deportivos y las figuras de Newell’s remarcaron el error de Merlos.
Por el momento, la dirigencia rojinegra, curiosamente, sigue prefiriendo el silencio público ante esta serie de hechos que ya pusieron a Larriera con los pelos de punta. Y que los simpatizantes entienden como una persecución en contra del club del Parque.