Atravesada por la pulseada entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio en todos los terrenos, la boleta única vuelve al debate público y, en particular, a la arena parlamentaria. Como toda reforma electoral, la cuestión toca nervios sensibles del sistema democrático. ¿Cuáles son, según los especialistas, las ventajas y desventajas de este sistema, bien conocido por los santafesinos?
Para la politóloga Lourdes Lodi, las principales ventajas de la boleta única en papel son tres: garantiza la equidad, mejora la fiscalización y oxigena la oferta electoral.
“Al garantizar la oferta electoral durante toda la jornada, los partidos grandes y los pequeños compiten en igualdad de condiciones. Además, todos tienen el mismo diseño, la misma tipología, el mismo tipo de foto. Con el sistema tradicional, los partidos chicos no logran cubrir todos los locales de votación y distribuir sus boletas. En cambio, con la boleta única se incentiva la participación de fuerzas menores”, dijo a La Capital la directora del Observatorio Electoral de la UNR.
Además, Lodi suma otros dos argumentos: al imprimirse una sola boleta por elector, la boleta única en papel permitiría reducir costos económicos y ecológicos, y reduciría el margen a las llamadas pymes electorales, sellos de goma que sobreviven por los fondos que entrega el Estado para la impresión de boletas.
Está claro: por sí sola, la boleta única no reduce la oferta electoral. Los votantes rosarinos todavía recuerdan la boleta de medio metro de extensión que tuvieron el año pasado en sus manos en las Paso, donde compitieron 55 listas para concejal.
En cambio, el politólogo Marcelo Leiras se mostró a favor de abrir el debate, pero opinó que la boleta única -que, remarca, es una etiqueta que engloba sistemas de votación diferentes- “no resuelve ningún problema importante”.
“La oposición sugiere que el sistema actual tiene una trampa o efecto oculto. El argumento de que en la Argentina hay fraude es una barbaridad, y el planteo de que se roban boletas no tiene evidencia. Desde 1983 no experimentamos ningún problema de transparencia ni problemas serios, aún en las elecciones más peleadas”, remarcó el profesor de la Universidad de San Andrés y asesor del ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro.
Desde una postura aún más crítica, el politólogo Andy Tow planteó que la boleta única en papel no favorece las elecciones simultáneas de varios niveles, obstaculiza los armados federales y tiende a la fragmentación y el gobierno dividido.
“Con la boleta única papel el arrastre de candidaturas es mucho menor, y por ende menor el incentivo a elecciones simultáneas, favoreciendo el desdoblamiento, lo que no solo aumenta el gasto en elecciones sino que tiende a mayor fragmentación política”, escribió en su cuenta de Twitter el asesor del Senado nacional.
Y agregó: “Fragmentación significa menores probabilidades de alcanzar mayorías legislativas, menor apoyo territorial, prevalencia de los nombres por sobre las etiquetas, mayor dificultad para la acción concertada. ¿Y a quién beneficia todo esto? Al statu quo, claro”.
“Basta ver lo que sucede en Perú, donde ningún presidente puede terminar mandato y mucho menos llevar adelante reformas significativas. O mismo lo que sucede en Argentina, con un Congreso paralizado ante la falta de mayorías. Con boleta única eso será un rasgo estructural”, advirtió.
Lodi reconoció que la boleta única, sobre todo en su formato santafesino, afloja la relación entre el candidato y el partido, pero rechazó que favorezca la personalización de la política y la proliferación de outsiders. “Losada y Manes no ingresaron con boleta única en papel, es un fenómeno propio de la evolución de los partidos. La boleta única en papel le da autonomía al elector y permite que quien compite no tenga que atarse a un referente con el que no coincide”, analizó la docente de la UNR.
Proyectos
Adoptada por la mayoría de los países de América Latina y del mundo, la boleta única -tanto en papel como su versión electrónica- está vigente en solo cinco distritos del país: Santa Fe, Córdoba, Salta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza.
A diferencia del modelo santafesino, donde se usa una boleta por categoría, en Córdoba los votantes usan una sola boleta donde aparecen todas las fuerzas que compiten y todos los cargos en juego.
“Hay que pensar un modelo de boleta única que se adapte a las particularidades del sistema nacional, que contemple todas las reglas de juego, y que sea políticamente viable”, resaltó Lodi.
Se presentaron en Diputados de la Nación nueve proyectos sobre boleta única, de los cuales ocho pertenecen a bloques opositores y uno al peronismo. Cualquier modificación del Código Electoral Nacional requiere el apoyo de al menos la mitad más uno de los integrantes de cada Cámara.
“Es importante que el sistema sea producto del consenso y de un debate informado, si la boleta única se convierte en un objeto de la grieta lo único que se va a hacer es deslegitimarlo”, alertó Lodi.
En la misma línea, Leiras planteó que el trámite correcto es debatir el proyecto en comisión, no en una sesión especial. Y subrayó: “Pensar que el régimen electoral puede ser un vehículo para mejorar la representación es atribuirle propiedades que no tiene. Esa tarea no es tecnológica, los problemas políticos se resuelven con política”.