Del 2 de noviembre de 2020 al 24 de octubre de 2022. Poquito menos de dos años fue la estadía futbolística de Lautaro Blanco en la primera de Central. El lunes, el final del partido frente a Colón marcará el cierre de un nuevo torneo en la vida del canalla, pero marcará también la despedida de un jugador que apareció cuando muy pocos lo tenían en el radar y que de a poco se fue ganando el cariño de los hinchas. Porque decir “Blanco” en este último tiempo era hacer referencia a esas corridas por izquierda, con desborde incluido, y el centro a la cabeza o al pie de un compañero. Parece raro, pero este marcador de punta que el Kily González hizo debutar hace casi dos años siempre fue visto como una de las armas más poderosas del equipo en ofensiva. A partir de 2023 ya no habrá más Lautaro Blanco en Central, al menos hasta que el destino vuelva a cruzar las vidas del lateral zurdo y el club de sus amores, ese que lleva tatuado en su brazo izquierdo. El de este lunes será el último encuentro del defensor, ya que se incorporará a Elche (el club español es gerenciado por el empresario futbolístico Christian Bragarnik), donde fue transferido en una cifra cercana a los dos millones de dólares.
En poco tiempo Blanco fue de los futbolistas que se transformaron en piezas habituales e imprescindibles. Porque leer o escuchar una formación del canalla siempre pareció algo extraño. Y para ello hay una explicación que encuadra dentro de la lógica: desde su aparición en primera se ganó un lugar y, con aciertos y errores, fue logrando un afianzamiento tal que lo llevó al crecimiento.
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Noviembre de 2020. Lautaro Blanco debutó contra Godoy Cruz, en el primer partido que dirigió el Kily González.
Héctor Rio / La Capital
En el proceso de promoción de juveniles que comenzó junto con el debut como técnico canalla del Kily González, el caso de Blanco es sin dudas uno de los de mayor trascendencia, por la sencilla razón de que se trata del juvenil que mejor entendió el ritmo de la primera división, el que más y mejor se adaptó y, de hecho, quien más se mantuvo. Está claro que otros nombres que aparecieron en este último tiempo en primera seguramente darán un rédito mayor desde lo económico a Central cuando sean transferidos (el caso de Facundo Buonanotte seguro será uno de ellos), pero fue llamativa la relación que se gestó entre el defensor y la responsabilidad de vestir la camiseta en primera división.
Cuando el Kily fue nombrado como técnico de primera, entre tantos chicos de las inferiores que fueron promovidos estuvo justamente Blanco, a quien el exDT canalla ya venía utilizando en reserva, generalmente como marcador de punta, pero en muchas otras ocasiones como volante por ese sector. Es más, antes de poner su primer equipo en cancha, el Kily dudó mucho en la apuesta que debía hacer en el puesto de lateral. Lo tenía a Blanco y también a Joan Mazzaco, pero se la jugó por Lautaro.
Fue así que aquel 2 de noviembre de 2020, en el partido frente a Godoy Cruz, por la primera fecha de Copa de la Copa de la Liga Profesional (en el retorno del fútbol en medio de la pandemia), Blanco apareció entre los once. Y rápidamente se adueñó del puesto. Durante el proceso del Kily faltó unos poquitos partidos, algunos por lesión y otros por cuestiones personales que por ese entonces lo estaban afectando. Pero fueron muchísimos más los partidos en los que estuvo en cancha que los que miró desde afuera o sentado en el banco de suplentes.
Y así como su presencia en el equipo se fue transformando en algo habitual comenzaron a llegar esos rendimientos destacados. En ese aprendizaje repentino que tuvo que llevar adelante hubo cosas que le costaron, sobre todo en la marca, pero todas esas falencias que tenía siempre trató de contrarrestarlas con la entrega y un trajinar incansable por la banda izquierda.
El Kily González no sólo lo hizo debutar, sino que lo bancó, y los entrenadores que vinieron después también entendieron que para ese puesto no era necesario ir en busca de algún refuerzo. Para Leandro Somoza también fue una pieza insustituible y lo mismo ocurrió después del interinato de Germán Rivarola con Carlos Tevez, quien llegado el momento no dudó, incluso tras la salida de varios referentes, de darle la cinta de capitán. En ese brazo izquierdo donde exhibió muchas veces la capitanía lleva grabado en la piel el escudo del Central del que es un hincha fanático.
Hacía desde la partida del chileno Alfonso Parot que Central no tenía un lateral con tanta proyección, con llegada clara, pero sobre todo con lanzamientos a la carrera que resultaran una puñalada en la defensa contraria. Y Blanco utilizó ese recurso casi a la perfección. Siendo lateral, es uno de los futbolistas con mayor cantidad de asistencias. Un dato: el día que Marco Ruben se transformó en el máximo goleador en la historia de Central (superó a Waldino Aguirre) fue justamente con una asistencia de Blanco, ante River, en noviembre de 2021.
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En la piel. A Blanco nunca hizo falta preguntarle hincha de qué club es. Lleva el escudo tatuado en su brazo izquierdo.
Héctor Rio / La Capital
Antes y después de esa asistencia al goleador histórico canalla hubo muchas más. Sin importar el orden e incluso el grado de importancia que tuvieron cada una de ellas, se recuerdan, por ejemplo, el centro a la cabeza de Facundo Almada en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero, ante Central Córdoba; más acá en el tiempo el centro preciso para la definición de cabeza también de Almada en cancha de Racing y el pase a Buonanotte para que el 40 defina (en ese mismo partido participó en la jugada del gol de Alejo Veliz); un centro milimétrico a la cabeza de Luca Martínez Dupuy (en el Gigante, ante Huracán); el pelotazo cruzado al segundo palo para que Ojeda convierta contra Atlético Tucumán (en Arroyito); el pase a la cabeza de Ruben en cancha de Unión; otro centro para Ruben en cancha de Colón en la noche en la que Marco anotó tres; uno muy parecido en el Gigante contra Racing; y por supuesto la asistencia del pasado domingo en el Monumental, para el segundo gol de Veliz. ¿Sus primeras asistencias? Allá por 2021, en Copa Sudamericana, una para Ruben (de derecha) y la otra para Milton Caraglio. Además de todo eso, unas cuantas proyecciones más en jugadas que si bien no fueron asistencias directas también terminaron en gol.
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Blanco, fuera de sí, celebra la victoria en el último clásico, en el que el canalla se impuso con gol de Veliz.
Héctor Rio / La Capital
Después de dos años jugando casi de manera ininterrumpida en la primera de Central, Blanco le dice adiós a un canalla que posiblemente por las urgencias económicas que atraviesa la institución decidió desprenderse de un futbolista que debutó a los 22 años y que ahora con 24 parece un jugador hecho, con muchísimas cosas por aprender, pero que en su corto tiempo en Arroyito dejó una huella.
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Gesto técnico. Blanco mete el zurdazo hacia el área rival, en este partido con la cinta de capitán.
Marcelo Bustamante / La Capital