Diego Nannini, reconocido médico cardiólogo de Rosario con 38 años de trayectoria, compartió en el programa "Más Cerca", conducido por Florencia O'Keeffe detalles de su vida personal y profesional, y la dura experiencia que vivió tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) en plena pandemia. Pasó 100 días en silla de ruedas y tuvo que volver a aprender a hablar, caminar y cortar la comida, entre otras cosas cotidianas. Fue su verdadero "antes y después".
Hijo y hermano de médicos, Navnini hizo sus estudios en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y su residencia en la Fundación Favaloro. A pesar de una prometedora carrera en Buenos Aires decidió regresar a Rosario, priorizando la vida familiar: "Lo que más me tiró fue la vida familiar, donde estaban mis hermanos. Ya estaba casado, tenía mi primera hija, y decidimos volver: primó lo familiar", sostuvo.
Su familia, un pilar fundamental en su vida, incluye a sus cuatro hermanos (tres médicos y uno sacerdote), cinco hijos (una médica y otro estudiando medicina en la UNR) y tres nietas.
Paradójicamente la vida le planteó un desafío, en el lugar de paciente, que se vinculaba directamente con su especialidad. El 8 de agosto del 2020, en el pico de la pandemia de COVID, sufrió un ACV isquémico. "A las 4 y media de la mañana sentí un malestar, me fui del dormitorio para no molestar a mi mujer, y ahí caí hemipléjico: tenía un ACV de mi lado izquierdo", relató. La situación fue crítica, debatiéndose entre la vida y la muerte durante una semana. El médico reconoció que, a pesar de su rol de cardiólogo y sus conocimientos en prevención, no se priorizó: "Tanto cuidar a los demás me olvidé de cuidarme a mí mismo y a mi cuerpo", reflexionó. La carga emocional y sus responsabilidades al frente de la Sociedad de Cardiología en un momento crítico del mundo y la dirección de una clínica, con el desafío de pagar sueldos en un contexto de incertidumbre, fueron, a su juicio, las principales causas de su grave cuadro.
La enseñanza de la recuperación
La recuperación del Diego Nannini lo llevó a una experiencia de rehabilitación de 100 días en un centro especializado, completamente aislado debido a las restricciones por el COVID. "A mi mujer la vi cinco veces en esos tres meses y pico que estuve en San Gerónimo, a través de un vidrio de 4 milímetros", detalló. Este período fue fundamental para reaprender a caminar, usar su mano izquierda y hablar con el apoyo de fonoaudiólogas y terapistas ocupacionales.
"Me dormí médico y me desperté paciente", describió, marcando un antes y un después en su mirada y comprensión profunda de la medicina. El especialista destacó el "enorme, impresionante trabajo que hacen los kinesiólogos, las terapistas ocupacionales y las fonoaudiólogas", quienes lo ayudaron a recuperar "casi el 98%" de su capacidad funcional, permitiéndole caminar y manejar el auto con normalidad y volver a ejercer la cardiología".
Mirando hacia atrás, el cardiólogo identificó que el estrés y el exceso de trabajo como factores clave en su enfermedad. "Trabajaba de lunes y hasta los sábados 12 horas con mucha carga", afirmó, reconociendo que ese ritmo, sumado a la "gran carga emocional" y la "locura" de la pandemia, lo "atrapó". Pese a la gravedad de lo ocurrido, Nannini nunca estuvo deprimido, un aspecto que señaló como crucial en su proceso. Le atribuye su fortaleza y recuperación al incondicional apoyo familiar y a su profunda fe. "Rezaba y rezaban muchos, muchas personas", sostuvo, y añadió que "ese es el milagro de la fe que a uno lo sostiene desde afuera". Valoró profundamente su independencia recuperada con esfuerzo y constancia.
Una mirada médica transformada
Tras cuatro meses de recuperación intensa, Nannini volvió a su consultorio, desafiando los prejuicios que suelen recaer sobre las personas que sufren un ACV. Su experiencia cambió radicalmente su enfoque profesional, pasando de ser un "trabajador desmedido y muy obsesivo" a una "persona más compasiva". Actualmente dedica más tiempo a cada consulta, a escuchar mucho más al paciente, y a interesarse mucho por el "ser humano que hay detrás de una patología".
Su mensaje para quienes atraviesan una situación similar es de lucha y esperanza: "Que la peleen muy fuerte y que no se dejen vencer por el pesimismo. Que le den batalla porque es una batalla que se gana finalmente", dijo durante la entrevista.
El médico remarcó la importancia de la "docilidad, esa humildad que muchas veces a los médicos nos falta para dejarnos guiar, dejarnos acompañar, dejarnos llevar", enfatizando que el cariño y el apoyo son esenciales para salir adelante.