Fragancias, repasadores, almohadones, velas, mates, tazas, toallas, muñecas, canastos, artículos para los distintos espacios del hogar. Cada uno de los objetos que pueblan el Rincón de Flor tiene su historia, su recorrido.

"La idea es rescatar el espíritu de otros tiempos", dice Florencia Zachino, la dueña de El Rincón de Flor, un pequeño y encantador comercio de Funes
Celina Mutti Lovera / La Capital
Florencia Zachino: “Está la Singer que era de mi tía. Desde chica tuve interés por cosas de otros tiempos”.
Fragancias, repasadores, almohadones, velas, mates, tazas, toallas, muñecas, canastos, artículos para los distintos espacios del hogar. Cada uno de los objetos que pueblan el Rincón de Flor tiene su historia, su recorrido.
Nada está elegido al azar aunque a veces lleguen hasta allí algunas cosas "como por arte de magia".
En Funes, las calles se caminan mucho más despacio que en las grandes ciudades. Eso ayuda a mirar. A encontrarse. Por eso no es raro que cuando alguien pasa por Yrigoyen 2210 se detenga en la pequeña y atractiva vidriera de El Rincón de Flor, un comercio que vende los productos de emprendedoras de Funes y la zona o que su dueña consigue en ferias. Algunos, incluso, llegan desde otras provincias.
"Son como pequeñas obras de arte, hechas con afecto, con destreza y que transmiten un montón de cariño", menciona Florencia Zachino mientras muestra unos minisonajeros artesanales que son un encanto.
Las muñecas son otros de los objetos infaltables en este lugar. Están las realizadas totalmente al crochet. Hay otras, que descansan en un canasto, que llevan un trabajo impresionante en cada detalle. Y unas chiquitas con inscripciones "a pedido" que realiza una artesana de Funes que también expone en ferias de por acá y que la gente elige para regalar con frases significativas o palabras propias.
Florencia llegó a esta ciudad en 2019. Vino desde Rosario con su pareja. Tiene dos hijas, de 6 y 9 años. De chica vivía en Fisherton y con su familia solían pasear por Funes. "Me encantaban las calles, los árboles, siempre sentí algo especial. Mi marido es de un pueblo, entonces al venir acá es como que todo se dio naturalmente, encontramos nuestro lugar", comenta la mujer, quien expresa sentimientos comunes entre quienes eligen Funes para vivir.
Ella fue parte de una empresa familiar grande de Rosario, con características totalmente diferentes a la de este pequeño y cálido rincón funense. Después de atravesar problemas de salud, Florencia Zachino se preguntó cómo seguiría su vida, qué deseaba hacer realmente, cómo podía reinventarse. "Un día visualicé este espacio, así como lo ves. Era algo raro porque en mi vida había pensando en lograr algo como emprendedora", comenta a este diario, con cierta timidez, la que no logra opacar el orgullo que tiene por lo logrado y por lo que viene.
"Yo era de esas chicas re Susanitas. Pensaba en casarme y en dedicarme a tareas solidarias, como tener un comedor, por ejemplo", recuerda.
"Creo que la vida te lleva por un montón de lugares impensados y hay que aprovechar esos momentos que no son tan lindos para que surjan cosas buenas para uno y para la comunidad, al menos lo pienso así. Por eso busco exhibir el trabajo de gente que le pone muchas ganas y amor a lo que hace. Acá, es todo puro amor".
Flor continúa la charla mientras se para y camina unos pocos pasos. Entonces toma entre sus manos una vieja tabla de lavar. "Mirá lo que pesa ¡es de las de antes de verdad!". Esa tabla revivió gracias a una intervención que ella misma realizó. "La pinté de este modo y me gustó el resultado. Soy de ponerme a hacer estas cosas, no tanto con oficio sino con intuición y cariño", dice.
"Ahora estoy pensando en ponerle unas macetitas con flores y colgarla en el ingreso del nuevo espacio que vamos a inaugurar apenas sea posible". Es que el sueño de esta emprendedora recién empieza. En algunos meses se mudará a una casa más grande, a pocas cuadras, donde además de tener un salón de ventas piensa habilitar dos espacios para talleres o consultorios médicos relacionados con el bienestar o la medicina "alternativa".
"Me encanta eso de unir mundos, gente con oficios, profesionales o artesanos, ojalá se dé porque sería concretar un gran deseo", relata.
"Lo de tener los objetos a mano, el hecho de que sea un espacio bastante reducido le da calidez, esa cosa de hogar, es lo que muchos me dicen", destaca Florencia, y cuenta cómo apareció este local. "Veníamos acá al lado, a Gulá, a comprar cosas ricas. Era un momento complicado para mi salud, entonces mientras mi esposo estaba ahí yo salía con las nenas de la mano a caminar por esta cuadra, y de repente me llamó la atención. El lugar estaba casi abandonado, se habían ido anteriores inquilinos y no se había ocupado".
Preguntó, consiguió el teléfono del dueño y avanzó con el sueño. "Cambiamos los pisos, lo pintamos. Mi marido fue un pilar súper importante", reconoce.
Florencia se emociona y sigue mostrando cosas hermosas. "Ahí está la Singer que era de mi tía". La vieja máquina de coser es la protagonista de la vidriera. "Es que de chica siempre tuve interés por cosas de otros tiempos", dice.
"Estos repasadores, por ejemplo, son de una profesional que es fonoaudióloga y hace cosas tejidas que son preciosas. A ella le enseñó su abuela. Lo hace por amor y para bajar el estrés. Está buenísimo. Puedo contarte un montón de historias detrás de cada objeto".
Entre las proveedoras (la mayoría de quienes tienen presencia en este local son mujeres) están: Copetona Home Deco, La Bougie Boutique, Suli Design Home, Divinuras, Sarai Moda, Design Decorale. Mes a mes se van sumando otras y también van cambiando.
Algunas tienen más continuidad, otras están más de paso. "Eso es algo habitual en este tipo de emprendimientos. En ocasiones sucede que uno le compra a alguien que hace cosas divinas y de repente crece un montón y ya no pueden proveerte porque tu espacio es más chico o por motivos personales dejan de hacer lo que hacían. Pero es así, se van abriendo los caminos y aparecen otros", reflexiona.
"La verdad es que no tengo alma de comerciante (se ríe) porque me parece que el espíritu de esto pasa por otro lado, por unir gente y darle una oportunidad, y dármela desde ya porque me hace feliz venir y también pensar en los próximos proyectos".



