El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, afirmó ayer que el gobierno no
contempla la alternativa de expropiar Aerolíneas Argentinas y Austral en función de que el
propietario actual de las compañías aéreas acepta la discusión de la venta de las acciones.
Jaime expresó que el grupo Marsans mostró "una amplia
voluntad" de aceptar los cambios introducidos por la Cámara de Diputados, que dejó de lado el
acta-acuerdo que suscribió con el Ministerio de Planificación.
La respuesta del funcionario se convirtió en una de las
definiciones de su intervención, luego de que senadores de las comisiones de Presupuesto y Hacienda
y de Infraestructura, Vivienda y Transporte advirtieran de que la empresa española podría negarse a
aceptar los cambios operados en el proyecto que envió el Poder Ejecutivo, por lo que la ley dejaba
abierta una instancia no contemplada por la legislación en análisis.
"La ley nacional de expropiaciones no contempla en ninguno
de sus articulados la expropiación de empresas ni de acciones comerciales, sino sólo de bienes o de
inmuebles", afirmó el funcionario, luego que a través de una pregunta le llegó la inquietud de
senadores que admitían la posibilidad de que actual propietario de ambas firmas se negaran a
aceptar la decisión del Congreso que desconoció el acta firmada el 17 de julio.
El funcionario se reunió durante más de tres horas con
senadores convocados por las comisiones que deberán producir los dictámenes para la sesión del
cuerpo que deberá hacer el debate final, que en principio podría realizarse el miércoles de la
próxima semana.
Jaime enfrentó una persistente crítica de los legisladores
de la oposición que cuestionaron la acción del gobierno y la suya propia durante los últimos años,
lo que provocó un deterioro ostensible en la calidad del servicio aerocomercial.
Respaldo. La intervención de los senadores oficialistas apuntó a respaldar
el texto sancionado por la Cámara baja en la sesión de la semana anterior y trató de contener el
ímpetu crítico de los opositores apelando al recurso de la necesidad de mantener un clima de debate
razonable, aunque sin aludir a las acciones objetadas por la oposición en la gestión oficial.
El funcionario eludió responder preguntas que indagaban
sobre la vigencia el acta-acuerdo que Jaime firmó con el grupos Marsans el 17 de julio, aunque las
consideraciones apuntaron a reconocer que nada ha cambiado en esa área desde que Diputados decidió
desconocer el pacto suscripto por ambos.
La reunión entró en un ambiente de gran tensión cuando el
titular del radicalismo y senador de Jujuy, Gerardo Morales, calificó de "mentiroso" a Jaime ante
respuestas en las que argumentó que el gobierno había consultado a todos los organismos fijados por
ley para analizar los balances de las empresas que durante años dieron negativos y el Estado en
principio se negó aceptar.
Morales lo acusó de "convalidar el vaciamiento de la
empresa y aceptar el fraude" de los balances de Marsans, y reivindicó al ex ministro de Economía y
su compañero de fórmula en las últimas elecciones, Roberto Lavagna, quien, dijo, "impugnó los
estados contables" de la firmas hasta que nuevamente a partir del 2005 fueron aprobados.
Polémica. Antes de la reunión del Senado, Jaime y el ex titular de Aerolíneas
Argentinas, Antonio Mata, polemizaron acerca de sus responsabilidades en la situación de la
compañía aérea. Mata acusó a Jaime de "prender fuego" a la compañía, mientras que el funcionario
dijo que el empresario español era "socio del grupo Marsans" y por ello, lo consideró
corresponsable de la crisis que enfrenta la firma. l