Con varios integrantes del gabinete nacional de vacaciones, la mesa política que tiene al presidente Javier Milei en la cabecera todavía no logra acordar la estrategia que desplegará para conseguir las voluntades que le permitan aprobar la reforma laboral durante la segunda mitad del período de sesiones extraordinarias.
En ese contexto, un importante sector del Poder Ejecutivo, entre los que se encuentra la jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado nacional, Patricia Bullrich, se muestra abierto a escuchar observaciones de los actores que mantienen reparos frente al proyecto que diseñó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, para instrumentar cambios menores.
“Si no modifica el espíritu de la reforma, podemos conversar”, admitió -en voz baja- un funcionario involucrado en las negociaciones con el resto del arco político.
Las diferencias en el gobierno
Pero esa posición es resistida por otros actores del círculo íntimo del primer mandatario, que consideran que el articulado ya se vio sometido a cambios durante el proceso de redacción. Y fundamentan: “Es un proyecto de consenso. No vemos margen para más modificaciones”.
Sin embargo, en la Cámara de Senadores trabajará durante la segunda semana de enero un equipo a cargo de la abogada Josefina Tajes para discutir y estudiar las objeciones de los sectores que proponen alternativas.
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Además, el 26 de enero, los senadores deberán debatir sobre la temática con la intención de poder dar lugar al tratamiento previsto para los primeros días de febrero.
Será tarea del jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, lograr que la diversidad de posiciones confluyan en una estrategia conjunta que tendrá como principales alfiles -además de Bullrich- a Martín Menem en el Congreso y al armador Eduardo “Lule” Menem y al ministro del Interior, Diego Santilli.
Reforma laboral, la obsesión de Milei
La mesa política tiene planes de reeditar los habituales encuentros semanales en la planta baja de la Casa Rosada a mediados de enero, cuando regresen todos los funcionarios que se tomaron algunos días antes de encarar la negociación legislativa por una de las obsesiones del presidente.
Paralelamente, Santilli viajó este miércoles a Chubut para entrevistarse con el gobernador Ignacio “Nacho” Torres y dar inicio en enero a la ronda de visitas al interior del país para llevar adelante los acuerdos que permitan la sanción de la reforma laboral.
En la Rosada detectaron que los puntos más resistidos del proyecto residen en el capítulo tributario y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que aspira a que los empleadores aporten de modo obligatorio, cada mes, el 3 por ciento de la remuneración bruta de sus trabajadores.
Con algunos días de gracia, en la previa a la segunda mitad de la sesiones extraordinarias, prevista para febrero, la administración libertaria deberá ordenar sus prioridades y alinear el discurso si quiere anotarse un nuevo triunfo legislativo.