Política

Celebró 97 años, Lila, la única Madre de la Plaza de Rosario que pudo declarar en los juicios

Adela Panelo de Forestello tiene una hija desaparecida, Marta "Lala" Forestello y recuperó y crió a su nieta Victoria, que tenía 1 año cuando fue secuestrada en 1977

Martes 02 de Febrero de 2021

Lila cumplió años. El mensaje puede parecer intrascendente si no fuera porque "Lila", Adela Panelo de Forestello, es una mujer de 97 años, la única de las Madres de la Plaza 25 de Mayo que llegó a declarar en los Juicios de la Verdad. Una mujer que tiene a una hija desaparecida desde 1977, Marta "Lala" Forestello; que pudo recuperar y criar a su nieta, Victoria y que está aún vital, al punto que celebró por teleconferencia todo el fin de semana con nietas, bisnietos y también con amigos, tras el vidrio del geriátrico donde se aloja.

Operada dos veces de la cabeza y con necesidad de cuidados permanentes, Lila fue internada en un hogar. Pero hasta antes de la pandemia tenía una vida social activa. No necesitaba de silla de ruedas, salía a tomar café al bar de la esquina de la residencia, almorzaba con su consuegra, iba una vez por semana a su casa a coser a máquina, tejía y recibía llamados telefónicos diarios de su hija María Susana quien vive en el sur.

Ahora, por la pandemia y como todos los adultos mayores (más los que viven en residencias para ancianos) Lila está limitada en sus salidas y depende de las visitas de familiares y amigos, y de quienes la telefonean.

Ayer en su cumpleaños todas esas variantes se sumaron: a Lila le llegaron múltiples saludos, visitas y como era de esperar, el llamado de su hija. Ella respondió a todo contenta. Y hasta bromeó: "Acá me ven, como presa", dijo detrás del vidrio desde donde saludó y simuló soplar una vela llena de chispas brillantes que la hicieron sonreír.

image (3).jpg
Adela Panelo de Forestello con el tradicional pañuelo blanco de las Madres.

Adela Panelo de Forestello con el tradicional pañuelo blanco de las Madres.

La que comparte las palabras y fotos de Lila con La Capital es Laura Tasada, también activista de derechos humanos (su hermana, Adriana Tasada y su cuñado Hugo Megna, siguen desaparecidos).

"Lila está espléndida, cuando charlás con ella viajás a otros tiempos, anécdotas e historias; ella te comparte relatos de su familia numerosa, de su abuela haciendo sopa para todos; de su padre, un Prefecto que cuidaba las costas o de su marido, que se comprometió con otra mujer", dice Tasada, una de las amigas con las que dio vueltas a la plaza, que no dejó nunca de visitarla y fue parte de la fiesta.

Recuerdos del horror

Lila nació en Posadas (Misiones) en 1923, fue profesora de Matemática del Normal 1, y se convirtió en activista de derechos humanos y Madre de Plaza 25 de Mayo a raíz de los secuestros de su hija de 24 años y su nieta de 1 año, en 1977.

A su nieta Victoria la recuperó y crió; su hija, una estudiante de Estadística de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y militante de la Juventud Peronista y agrupación Montoneros, aún sigue desaparecida.

image (5).jpg

La hija de Lila _casada con el escribano Miguel Angel Tosetti, también desaparecido_ estuvo secuestrada primero en el Servicio de Informaciones (SI) que dependía de la policía de Agustín Feced y su patota y funcionaba en Dorrego y San Lorenzo, donde hoy está la sede de Gobernación. Luego la trasladaron a la Quinta de Funes, también a la Escuela Magnasco y a La Intermedia, de Timbúes, todos centros de detención y tortura del Ejército.

A los quince días del secuestro de Lala (en Lavalle, entre 9 de Julio y 3 de Febrero), Lila logró que le restituyeran a su nieta desde la Policía de Menores, de Cafferata y Catamarca, a cargo en ese entonces de quien fue la jefa de policía durante la gestión de Jorge Obeid, Leyla Perazzo.

"Tenía pañales sucios de varios días atrás, estaba con sarna y piojos”, recordó Lila más de una vez.

A pesar de tener que emigrar, perder a su marido, sufrir ninguneos, mentiras, intimidaciones y amenazas fue la única Madre de Plaza de Mayo quien con el tradicional pañuelo blanco querelló y testificó en el juicio por la desaparición de su hija en la causa conocida popularmente como Guerrieri I.

Se trató del primer juicio oral por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura militar en centros clandestinos del Gran Rosario. Comenzó el 31 de agosto de 2009, constó de dos etapas, una centrada en los delitos en la Quinta de Funes, y otra conocida como Fábrica de Armas, en referencia al centro clandestino de detención Fábrica Militar de Armas Domingo Matheu, de Ovidio Lagos al 5200.

"Es una de las mujeres que guiaron la revolución feminista que hoy vivimos, Lila vivió una gran tragedia en su vida pero aún así se paró en medio de la dictadura cívico, militar y eclesiástica de nuestra historia y fundó Familiares de Detenidos y Desaparecidos Rosario y fue cofundadora de las Madres de la Plaza. Tuve el orgullo de representarla como querellante", le dice la abogada Gabriela Durruty a este diario. Y agrega: "Siempre voy recordar el momento en que ingresó a la sala como uno de los más importante de la historia y la mía en particular como abogada. Después de cuatro décadas, esta mujer, con valor le cuenta al tribunal su historia, que como siempre Lila, dice la obligó a ser Madre, Abuela y militante, algo que continúa siendo a sus 97 años. Admirable".

En su declaración Lila dijo, entre otras cosas: “Fueron varias veces a mi casa a buscar a mi hija. La primera vez vinieron a la una de la madrugada entraron al piso vestidos con jean y camperas, a cara descubierta revisaron toda la casa, dijeron que eran una fuerza conjunta: policía, militares y prefectura. La segunda vez nos pusieron a mi marido e hija mayor contra el balcón, revisaron la casa disfrazados con bigotes, sombreros, lentes ahumados y robaron todo lo que pudieron, incluso dinero”.

image (4).jpg
Adela Panelo de Forestello en otras épocas, cuando no dejaba de marchar en la plaza 25 de Mayo.

Adela Panelo de Forestello en otras épocas, cuando no dejaba de marchar en la plaza 25 de Mayo.

Junto a su nieta, Lila fue el 15 de abril de 2010 a escuchar el veredicto del Tribunal Federal Oral presidido por Otmar Paulucci. Ante una multitud que aguardaba esperanzada frente al edificio de Oroño al 900 se condenó a prisión perpetua a Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo por delitos de lesa humanidad. Dicen que esa noche, Lila soñó con Lala y sonrió también, como este fin de semana al cumplir sus años.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario