Política

Capusotto definió su voto y dijo que "Macri es la nada, un empleado del poder real"

El humorista adelantó que votará a Daniel Scioli en el ballottage que eligirá al próximo presidente. "Han considerado que es alguien factible para contener y hacer continuar el proyecto", analizó.  

Martes 10 de Noviembre de 2015

Diego Capusotto, el reconocido humorista y actor, definió ayer que en la segunda vuelta electoral, se volverá a inclinar por la fórmula del Frente para la Victoria, y aseguró que la sociedad se encuentra ante un escenario complejo: "En unos días hay que decidir para dónde va todo, y el PRO me parece que va para un lado que yo particularmente no quiero", señaló.

Además analizó a la fuerza que lidera Mauricio Macri: "Es complicado porque son muchachos que se presentan como una especie de grupo humano, que no tienen un liderazgo claro y su discurso se ha metido en una gran porción de la población que no cree que esto sea tan malo y ahí te das cuenta que estás en un escenario crítico".
 
En una entrevista con la revista "Ultimo round", Capusotto fue consultado acerca de cuál es su opinión sobre Daniel Scioli. "Creo que es una candidatura hecha para que el kirchnerismo mantenga lo que ha generado en estos doce años. Habrán decidido que lo más factible es que alguien como Scioli pueda contener y hacer continuar el proceso. Pensar que es una figura conservadora hoy ya es ingenuo. El liderazgo es de Cristina, no de Scioli. Scioli es alguien que no se sabe si es parte del asunto o si va a ser presidente para hacer un quilombo ahí adentro. Porque después cuando sos presidente, se te para un poquito la p…"
 
Respecto a si el presidente es el que manda, respondió: "El poder lo tenés vos. Uno desde el lugar romántico puede pensar que Scioli no es la figura que debe continuar el proceso. Pero, ¿alguien sabe si es Randazzo en vez de Scioli? ¿Cuánto más a la izquierda está que Scioli? A Scioli lo llevó Kirchner ahí y siempre estuvo. Entonces, ¿por qué nos sorprendemos de que fuera candidato? Yo no me sorprendo. En el mundo de la táctica-estratégica de la política, un proyecto requiere de un montón de voluntades. El kirchnerismo ha hecho un derrame en sectores de la intelectualidad que ven algo interesante, y también en algunos sectores de la política más concreta. Me refiero a eso que está ahí, que nunca se irá. Todo lo que Macri y todos esos no tienen, porque son empleados del poder real que les dice lo que tienen que decir. No tienen vocación de política sino vocación empresarial para insertarse en la política y hacer negocios desde ahí, como si fuera todo una gran empresa. Y tienen a los lumpen ahí abajo que vienen a buscarlos cuando bajan del ascensor y llegan a los coches. Seguridad, mucha seguridad".
 
En tanto dijo que el kirchnerismo tiene sus grandes contradicciones. "No hay manera de no tenerlas si construís espacios de discusión. Doce años de gobierno y no se van en helicóptero. Hoy ganan, después de doce años, en la Argentina. Eso es ya como para hacer una lectura. El kirchnerismo tuvo ochocientas cincuenta y cinco mil denuncias de corrupción, al PRO le sale una de Niembro y se despaturra. Porque son impunes, brutos, empleados del poder real. Al kirchnerismo lo podés discutir porque tiene una ética, ya desde el discurso presidencial, donde está la idea del otro, la idea de la patria, la idea de nación, la idea de lo colectivo. Eso puede ser una certeza o una estafa, se puede discutir. Pero Macri es la nada, loco. ¿Massa que es? Todos los sectores más encarnizadamente antikirchneristas son los sectores reaccionarios de la Argentina. Los que odian, el cacerolero que dice “estamos en una dictadura”. Eso de decir lo que uno sabe que no es, pero que te coloca en un lugar de la rebelión patética del ciudadano que quiere formar parte de una resistencia, que se encripta nada más que en el odio de piel, no en la certeza de lo político ni en la desmitificación de la estafa.
 
Por últimó desarrolló sus críticas al kirchnerismo. "Lo que nunca me termina de cerrar es que hay gente que la pasa mal todavía, mucha gente que la pasa mal. Nunca me termina de cerrar una política mientras esos sectores más desprotegidos no estén en otra situación. Me parece que estamos un poco sujetos al historicismo de lo que pasó en el 2001, donde realmente era “el desierto crece”, como diría Nietzsche. Hubo una decisión tomada que genero oposiciones y conflictos y que a mí me puso en un lugar también de enervadura política. Después uno puede tener siempre una cierta mirada desconfiada de las estructuras políticas: que me digan que hay corrupción en el kirchnerismo me parece una obviedad. No conozco ninguna estructura política en donde no haya corruptela, en donde no haya alguien que ponga los dedos en “V” y esté haciendo alguna por teléfono con otro".

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