Córdoba.-
Un adolescente de 16 años murió hoy luego de ser atacado a golpes a la
salida de un boliche de la localidad cordobesa de Las Tapias y los investigadores
creen que la víctima fue agredida por su aspecto y vestimenta vinculados a la tribu
urbana “flogger”.
“Este chico, según manifestaciones, estaba vestido como un flogger,
y aparentemente por una antipatía a esta nueva moda es atacado salvajemente por tres
jóvenes”, puntualizó el comisario.
Fuentes policiales informaron que por la muerte de Guillermo Joel
Cáceres (16), cuyas causas aún se procuran determinar, fueron detenidos tres sospechosos, dos
de ellos menores de edad.
Juan Pablo un amigo de Cáceres, recordó esta tarde a la prensa que eran un
grupo de cinco chicos que habían ido a bailar y que se retiraron de ese local cerca de las
6.
“Hicimos unos 150 metros y aparecieron ocho tipos, de entre 17 y 20
años, y nos empezaron a gritar cosas y a seguir. Algunos salimos corriendo pero Guillermo
tuvo la mala suerte de que tropezó y así lo agarraron entre todos”, relató.
El chico indicó que en ese momento, a su amigo “lo agarraron a
patadas en el piso”.
Consultado de si los atacaron por su aspecto de “floggers”,
Juan Pablo dijo: “Nos discriminan por eso, dicen que parecemos mujeres por los
pantalones que usamos. Pero no fue por eso. La cosa venía de antes y por otro
chico”.
Por su parte, el comisario mayor Oscar Criado, jefe de la Departamental
San Javier, informó a la prensa que efectivos a bordo de un patrullero recorrían la zona en
tareas de prevención cuando uno de los jóvenes del grupo de Cáceres los alertó de que
el chico se encontraba herido y tirado en la calle.
“Cuando los policías arriban al lugar, se encontraron con este
chico, onda flogger, bastante grave, en estado desesperante, por lo que fue trasladado de
inmediato al hospital”, explicó.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Regional de Villa
Dolores, cabecera del departamento San Alberto, donde finalmente murió a las 7.40.
“Entró al hospital con un paro cardiorrespiratorio por lo que se le
realizaron las tareas de reanimación, aunque lamentablemente murió minutos después”,
precisó Criado.
El comisario mayor indicó que mientras Cáceres era llevado al hospital, un
testigo refirió a los policías que estaban en el lugar de la agresión que quiénes serían los
autores del ataque se encontraban en las proximidades, por los que los efectivos
salieron a buscarlos.
Poco después, los policías apresaron a tres sospechosos, un joven de 20
años y dos menores de 16, que primero quisieron huir por lo que hubo una breve persecución
por la calle.
“Aparentemente hay una fobia hacia esta nueva moda flogger y esa
podría ser una de las causales de este homicidio”, agregó el jefe policial.
El caso es investigado por el fiscal de Villa Dolores, Emilio Andruet,
quien confirmó a la prensa que los protagonistas del hecho estuvieron en el boliche pero que
la agresión se produjo en el exterior del local, en plena calle.
“Supuestamente los agresores empiezan a insultar a este otro grupo
(que integraba la víctima) por la forma de vestir y el aspecto de estos chicos”, dijo
el fiscal.
“Los testigos que hemos recepcionado refirieron que fueron al menos
dos personas las que golpearon a la víctima. Así que en las próximas horas podríamos
identificar a los autores, uno de ellos sería mayor y otro menor”, explicó
Andruet.
El fiscal contó que aguarda los resultados de la autopsia para determinar
con precisión la mecánica de la muerte del adolescente ya que el cadáver fue inspeccionado
por un médico de policía pero no por los forenses judiciales.
Es que el único perito de Villa Dolores está con carpeta médica y la
diligencia la debe cumplir el de la vecina Dean Funes.
Según Juan Pablo, a Guillermo “no le pegaron tanto para que muriera” y no
descartó la posibilidad de que su amigo se “asustó” porque lo agredían y que eso
le provocó una falla cardíaca.
“No tenía marcas. Cuando lo encontramos le faltaba el aire, tenía
los ojos para atrás y casi no tenía pulso”, agregó.
En tanto, la madre de uno de los amigos de la víctima contó que su hijo y
Cáceres habían sido compañeros de escuela desde el primario, que habían ido a bailar
“como cualquier otro adolescente” y que eran “chicos sanos”.
“Fue una gresca, una pelea. No puedo explicarlo”, añadió entre lágrimas.